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Opinión

Cristóbal Colón, el almirante. Alonso Sánchez, el prenauta

Óscar Rodríguez
Por Óscar Rodríguez - 10 octubre, 2021 - 10:14 a.m.
Cristóbal Colón, el almirante. Alonso Sánchez, el prenauta

Cristóbal Colón, el almirante. Alonso Sánchez, el prenauta

Amables lectores, tengan ustedes un buen día.

Este próximo martes se cumplirá un año más del descubrimiento de América. El número quinientos veintinueve.

Desde la época del Imperio Romano existía la llamada "Ruta de la seda", la cual era una cadena de vías organizadas para la comercialización principalmente de dicho producto de origen chino.

Durante la Edad Media existía en Europa una agresiva competencia por el comercio de artículos de procedencia oriental. A finales del siglo XIII la República de Venecia estaba en guerra con la República de Génova y fue por ese tiempo que el mercader y viajero veneciano Marco Polo cayó prisionero. Fue durante su estancia en la cárcel que conoció al escritor Rustichello de Pisa, a quien platicó los viajes realizados algunos años antes durante los cuales habría conocido a Kublai Kan, quien fue el último gran Kan de los mongoles y el primer emperador de la dinastía Yuan en China.

El comercio de artículos procedentes del lejano oriente así como de otras regiones como la India y Persia se mantuvo en Europa durante siglos, pero a mediados del siglo XV la ciudad de Constantinopla (hoy Estambul) cayó en poder del Imperio Otomano. Este hecho alteró en gran medida las condiciones del comercio. Se hizo necesario el establecimiento de rutas alternativas.

Fue hasta que los reinos de Aragón y de Castilla completaron la Reconquista en la última década del siglo XV y con ello toda la península ibérica quedó bajo gobernantes cristianos, cuando estuvieron en posibilidad de financiar un viaje exploratorio que el navegante genovés Cristóbal Colón les había ofrecido.

Y es aquí en donde aparece un personaje que bien pudo o no haber existido (aunque en Huelva hay al menos una estatua, un parque y una escuela secundaria con su nombre): Alonso Sánchez.

Fray Bartolomé de las Casas en algún momento escribió: "Díjose que una carabela o navío que había salido de un puerto de España y que iba cargada de mercadería para Flandes o Inglaterra, o para los tractos, la cual, corriendo terrible tormenta, y arrebatada de la violencia e ímpetu de ella, vino diz que, a parar a estas islas y que aquesta fue la primera que las descubrió..."

Algunos otros escritos refieren de manera similar la existencia de un navegante originario de Huelva llamado Alonso Sánchez, quien habría relatado al genovés Colón acerca de la travesía que recorrió al ser sorprendido junto con su tripulación por una tormenta que arrastró su nave por aguas desconocidas hacia el oeste. 

Según estas versiones, al cabo de varias semanas y con el barco dañado los navegantes lograron llegar hasta un lugar habitado por indígenas quienes los recibieron amistosamente. Luego de algunos días prepararon el regreso y al cabo de un mes llegaron a la isla de Porto Santo (que en un tiempo fue donde habitó Colón). Sería poco tiempo después cuando Sánchez supuestamente tuvo comunicación con el genovés a quien relató su aventura.

Haciendo un paréntesis. Desde hace más o menos dos mil doscientos años el matemático, astrónomo y geógrafo griego Eratóstenes, cuando tuvo a su cargo la biblioteca de Alejandría, leyó que en la ciudad de Siena, solamente el día más largo del año era posible que la luz del sol cayera directamente sobre el fondo de algunos pozos. Luego procedió a medir el ángulo de la sombra en el mismo día en el puerto en que residía y notó que era aproximadamente 1/50 de la circunferencia. De hecho, en cualquier lugar del mundo ubicado entre los trópicos y los círculos polares (como es el caso del estado de Coahuila) los objetos siempre proyectarán una sombra ya que la luz del sol nunca caerá verticalmente sobre ellos.

Al conocer la distancia entre Alejandría y Siena, Eratóstenes llegó a determinar la circunferencia terrestre con asombrosa exactitud. Cierro paréntesis.

Sin embargo, Cristóbal Colón tenía otros datos en los cuales se había calculado un tamaño mucho menor al mundo. Tanto fue el error que cuando llegó a lo que ahora llamamos América, pensó que se trataba de la India. Y así hacía hacia Asia (según él) sus viajes. De hecho, realizó cuatro.

Ese fue el inicio de la colonización (palabra que no tiene nada qué ver con el navegante) europea del continente americano. España y Portugal firmaron el Tratado de Tordesillas mediante el cual se repartieron las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y del Nuevo Mundo. Otros países europeos como Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos también establecieron dominios en el territorio americano.

Y nada de esto es nuevo en la historia mundial. A todo lo largo y ancho de la geografía de nuestro planeta se ha repetido la historia: un grupo humano con superioridad tecnológica y militar domina y somete a otros grupos menos poderosos. Los mismos aztecas, a quienes les tocó el papel de derrotados en la conquista española fueron la tribu que sometió a muchos de sus pueblos vecinos y les obligaba a pagar tributo.

De Cristóbal Colón quedaron algunos recuerdos. La moneda de Costa Rica ha sido desde hace más de cien años el colón costarricense. El nombre de uno de los países de Sudamérica es Colombia en honor al almirante. En los Estados Unidos hay varias ciudades llamadas Columbus y la capital del país está en el Distrito de Columbia. En Canadá hay una provincia llamada Columbia Británica. Y del prenauta... todavía se duda de su existencia.

Me quedan algunas otras cosas que quisiera comentarles, pero eso será la próxima vez.

Que tengan ustedes una excelente semana.

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