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No desiste de su meta

Luisa Chavez
Por Luisa Chavez - 22 marzo, 2020 - 11:30 p.m.

Para el monclovense Eberardo Rodríguez no hay descanso, habilitó su casa para seguir con sus entrenamientos y encarar por segundo año consecutivo el Maratón del Desierto del Sahara, que se pospuso del 3 de abril al 18 de septiembre por la pandemia del coronavirus.

Tras el anuncio de la cuarentena en México, Rodríguez no suspendió sus entrenamientos, al contrario, sigue con su rutina, pero en la sala de su casa.

Cada día realiza circuitos para mantener su condición física; utiliza chalecos con peso de 10 kilos, sube y baja las escaleras y lo combina con series de sentadillas y abdominales, además practica algo de box como cardio.

El monclovense quiere cumplir su meta en el Maratón del Desierto del Sahara.

Ahora, el principal reto a corto plazo es rescatar los boletos de avión que cubrían su itinerario de Monterrey a Marruecos.

“Mi viaje estaba previsto para el 30 de marzo. Es complicado la modificación de las fechas por muchas razones. Ahorita tengo problemas para cambiar el vuelo, la mayoría compramos clase económica y desafortunadamente no se permite cambiar la fecha, quizás tenga que comprarlos nuevamente”, expresó el maratonista.

Así mismo, compartió que otro de los principales retos es la temperatura que se registra en septiembre en el Desierto del Sahara, que oscila entre 45 a 48 grados, además que es época de lluvias.

“El recorrido es muy pesado, son 257 kilómetros entre dunas, montañas y lagos. La temperatura y la lluvia sin duda será un gran factor, pero lejos de desalentarme es una motivación extra. Ya tuve una experiencia, ya sé a lo que voy, también seguiré cuidando mi alimentación”, indicó.

Como parte de su preparación participó en pruebas de distancias largas durante un año.

El objetivo para Eberardo es terminar las 5 etapas con distancia de 20 a 80 kilómetros diarios y el tiempo límite es de 75 horas para cumplirlo.

Además, se está preparando psicológicamente, que le permitirá superar la barrera de la cuarta etapa del año pasado, que consistió en 76 kilómetros, donde reflexionó sobre su vida y desistió ante una grave lesión en sus pies que estaban llenos de ampollas.

Aún recuerda ese momento como si fuera ayer; la boca de su estómago se había cerrado, vomitó en varias ocasiones, se paró en seco, una lágrima rodó por su mejilla y se quebró cuando firmó una responsiva de abandono por decisión propia.

Considera que para esta edición está más preparado, tiene su mochila, en la cual cargará 15 kilos de víveres y su gps y cuenta con el apoyo de toda su familia. El año pasado no les comentó por el temor de preocuparlos.

Por si fuera poco, otra de las motivaciones es que cumplirá 41 años durante la competencia, es decir, el próximo 23 de septiembre. El principal regaló que desea, es cruzar la meta y gritar ¡Lo logré!

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