El estudio, elaborado por los especialistas Hilda G. Hernández Orozco, José Luis Castañeda Narváez y Eduardo Arias de la Garza, detalla que en el contexto del personal sanitario entrevistado sólo 17 por ciento realiza higiene de manos después de utilizar el celular, 24 por ciento lo descontamina con toallas con alcohol una vez al día, pero 63 por ciento jamás descontamina su teléfono, y ninguno lo hace después de cada uso.
Al respecto, Ramírez Vega explicó que la superficie tibia de los teléfonos móviles es ideal para que las bacterias se reproduzcan; algunas traspasan del móvil al dueño y si se está comiendo y aprovecha para enviar un mensaje de texto o ver alguna imagen, las bacterias pasan al cuerpo mediante la comida, ya contaminada.
Entre las recomendaciones que se pueden aplicar para protegerse destaca cambiar cada determinado tiempo la lámina protectora, si es que se utiliza; mantener limpia la funda y si ya no es posible sustituirla por una nueva, así como sanitizar, lavar y asolear fundas y equipos periódicamente.