Estamos viviendo en una etapa tan globalizada que sin importar que un acontecimiento ocurra en el otro extremo del planeta, igualmente tiene algún tipo de impacto en nuestras vidas. Esto es precisamente lo que ha sucedido con la pandemia de 2019 y la guerra entre Rusia y Ucrania que inició en febrero de este año.
Ambos eventos, entre otros, han influido a generar un escenario inflacionario mundial, afectando directamente a sectores como el tecnológico, alimenticio y energético, provocando en este último un incremento en los costos, que han superado a los máximos históricos.
Por ello las personas buscan formas de ahorrar energía más allá de cambiar los focos de su vivienda y algunos electrodomésticos por modelos ahorradores, acciones que en algunos casos no son suficientes para paliar el incremento y regresar a las cantidades que pagaban anteriormente, impulsadas por esta necesidad las personas han puesto su atención en los sistemas de autoconsumo energético.
Un sistema de autoconsumo energético consiste en un dispositivo que nos permite aprovechar la energía generada por elementos de la naturaleza para convertirla en otro tipo que pueda ser aprovechada por el humano, las fuentes que comúnmente se utilizan son el viento, la corriente del agua y la radiación solar, siendo esta última la más empleada de las tres.
Dependiendo del sistema de autoconsumo, la radiación solar puede ser convertida en energía térmica o energía eléctrica, la energía térmica normalmente solo puede ser empleada para calentar fluidos tales como el agua que se utiliza en las casas, a través de calentadores solares, los cuales son cada vez más comunes.
Pero la energía eléctrica tiene una mayor cantidad de usos, pues puede alimentar a todos nuestros electrodomésticos, esta conversión se logra gracias al uso de paneles fotovoltaicos, los cuales se fabrican utilizando elementos químicos que al ser expuestos a los rayos del sol reaccionan liberando electrones y creando una corriente eléctrica, para posteriormente recuperarlos del medio ambiente y volviendo a iniciar el ciclo.
Estos sistemas de autoconsumo fotovoltaico son considerados como una alternativa ecológica pues no producen gases de efecto invernadero en el proceso de conversión y su fuente de energía, el sol, es un recurso ilimitado.
Los sistemas de autoconsumo pueden o no, estar conectados a una red de suministro externo, esto depende en parte de la capacidad de generación que tenga el mismo y de su ubicación, en el caso de no estar conectado el sistema debe contar con la capacidad suficiente para abastecer las necesidades del espacio, además es necesaria la instalación de baterías que permitan almacenar la energía producida para poder utilizarla por las noches o en periodos de baja generación.
Mientras que los sistemas conectados a la red eléctrica comercial, ofrecen una garantía de abastecimiento a sus usuarios pues en caso de algún fallo pueden recibir energía de la red, además en caso de que la capacidad del sistema sobrepase las necesidades de sus propietarios, estos pueden vender el excedente a las compañías energéticas obteniendo ingresos adicionales, para poder instalar estos sistemas es necesarios contar con un medidor bidireccional, el cual de acuerdo a Tarifas de Luz, se trata de un dispositivo que tiene la capacidad de hacer mediciones en ambos sentidos, es decir que puede determinar tanto la cantidad de energía consumida por el usuario como la cantidad que es generada por el sistema.
Como podemos observar este tipo de tecnología nos ofrece una gran cantidad de beneficios, pero al igual que en todo, existen ciertos factores que juegan en su contra, siendo el principal el costo elevado que tiene su instalación así como sus componentes por individual, un factor que no permite que su adquisición se encuentre al alcance de todas las personas y que quienes los poseen busquen medidas de seguridad que les permita proteger su inversión.
Algunos propietarios han optado por la instalación de sistemas de videovigilancia, ya que por su naturaleza es indispensable que los sistemas se ubiquen en el exterior, esto los hace también susceptibles a ser robados o dañados. Por suerte el mismo avance de la tecnología puede tener la solución a estos problemas, al crear equipos de seguridad cada vez más inteligentes, tal como ha sucedido en España, donde una empresa sevillana ha hecho uso del cableado de fibra óptica para crear una red de seguridad en una planta generadora de energía fotovoltaica.
De acuerdo a Comparaiso Mx, la fibra óptica es un cableado que permite transmitir información a velocidades simétricas de hasta 10 Gbps con una latencia prácticamente imperceptible que ronda los 4ms, con lo que al conectar cada panel a la red no solo obtenemos sensores que activan alarmas cuando el cable es retirado sin autorización, sino que también se puede monitorear el estado de los mismos en tiempo real, analizando sus niveles de productividad y facilitando el mantenimiento, pues permite identificar anomalías antes de que se conviertan en problemas.
Como hemos mencionado anteriormente, el autoconsumo fotovoltaico requiere de importantes inversiones, por ello su uso actualmente se ha generalizado en entornos industriales y los planes de financiamiento y ayudas gubernamentales se enfocan en este sector, sin embargo el futuro energético apunta hacia alternativas más responsables con el medio ambiente y cada vez es más común encontrar kits solares para uso doméstico, por lo que es muy probable que en poco tiempo comencemos a encontrar alternativas más económicas o subsidios gubernamentales para fomentar su uso, tal como ya sucede con los calentadores solares.