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Ser tolerantes a la infidelidad, ¿salva relaciones?

Por Agencia - 16 enero, 2017
Ser tolerantes a la infidelidad, ¿salva relaciones?

Dicen que los humanos no somos monógamos por naturaleza y que la infidelidad es una de las prácticas más populares en el mundo a escondidas.

La infidelidad es uno de los principales motivos por los que una pareja se separa; y a pesar de que hemos evolucionado un tanto en cómo llevar las relaciones, aún existe una percepción negativa en cuanto a engañar al otro con alguien más.

Algunas teorías dicen que los humanos no somos seres monógamos, y pocos sectores de la sociedad ven a la infidelidad como algo natural, lo que nos lleva a las siguientes preguntas: ¿Estamos programados para ser monógamos? ¿Esta conducta va relacionada con la evolución?

Existen pruebas de que nuestra especie era radicalmente polígama y el rollo de la monogamia surgió junto con la institución del matrimonio fundada en la Roma antigua, donde esta situación estaba más ligada a asuntos relacionados con economía y política que con la naturaleza, y aunque ser infiel es algo que se ha seguido dando desde hace siglos, sigue manteniéndose como algo que causa rechazo social y religioso.

Actualmente se considera que una pareja con la que estableces una relación que se consuma en un matrimonio, es tu media naranja y que será “el amor de tu vida” hasta que la muerte los separe. Por otro lado, existe una teoría feminista donde se declara que la infidelidad ya es más equitativa tanto en hombres como en mujeres, siendo los primeros los más acusados de serlo.

Dicen que junto con el feminismo, las mujeres se volvieron menos tolerantes a una infidelidad debido a que son más independientes, y saben que no necesitan de un hombre para sentirse plenas; por lo que quieren ser el personaje principal del romance y no considerarse “plato de segunda”.

La infidelidad les causa una indignación sin límite y no están dispuestas a tolerar a quien no las ama en exclusiva. Los hombres, por supuesto, son aún más intolerantes frente al tema.

El punto aquí es que la infidelidad es el comportamiento más rechazado o al menos así lo confirma un estudio realizado por el Pew Research Center, el cual analizó a 40 países en torno a la infidelidad, en ambos sexos, en todas las culturas y en todas las edades, revelando que a pesar de ser universalmente practicada, sigue siendo algo rechazado y por lo tanto, secreto.

Para la sexóloga Esther Perel, autora del libro Mating in Captivity, hablar de infidelidad es un tema realmente hipócrita, ya que quienes más la rechazan por lo general son quienes más la practican.

Perel dice que la infidelidad ha pasado de ser una conducta que origina dolor a ser una conducta que genera un auténtico trauma. Las personas se sienten burladas, humilladas, despreciadas y anuladas, y se muestran reticentes a hacer un análisis imparcial de lo ocurrido para determinar su nivel de importancia.

Para evitar separarse, ¿se debe ser más tolerante en el tema?

Pongámoslo de esta manera; si amas los tacos al pastor y sabes que puedes comerlos toda la vida, tal vez llegue un punto en el que se te va a antojar una carne asada con papas por cambiar el menú de vez en cuando (sí, es un ejemplo un tanto raro pero funciona). Según descubrimientos sobre el cerebro, existen circuitos diferentes para el amor profundo y para el amor pasional. O sea, una persona puede amar los tacos al pastor y desear una carne asada con papas (amar a su pareja y tener un rollo más sexual por alguien más…) Desde el punto de vista cerebral, es perfectamente razonable que se ame a más de una persona a la vez.

Ojo, el hecho de que alguien sea infiel, no quiere decir que no ame a su pareja. Existen diversos factores que llevan a alguien a vivir un romance tal vez pasajero con otra persona y en serio, la mayoría de las veces no tiene nada que ver con alguna inconformidad respecto a su pareja, sino quizás con un afán de aventura, con un interés por experimentar, incluso de probarse a sí mismo en términos de su capacidad para seducir.

Por otro lado, dicen que los infieles siempre serán infieles, por lo que hay dos opciones; nunca ser infiel o experimentarlo y en lugar de verlo como un ataque al ego, identificar las grietas, o darle un segundo aire a tu relación… Tal vez es momento de quitarte la cuestión moral y tratar de que las parejas se unan de una manera más fuerte a través de la confianza.

Un tema que seguro causará controversia porque a final de cuentas, cada quien vive y lleva su relación como mejor le funcione.

Con información de La mente es maravillosa.