En agonía la nueva pulga del paso.

Frontera, Coah. Aunque hace más de 10 años empezó  a agonizar la “nueva pulga del paso”, algunos comerciantes se han mantenido en los locales para no dejar morir el mercado que llegó a ser toda una tradición para las familias de la región que los fines de semana recorrían sus puestos en busca de productos económicos que en otros lugares no podían encontrar.

Efrén Cárdenas Bernal, es uno de los comerciantes que por cerca de 20 años ha sido parte de la “pulga”, una de las primeras en la región que en sus años de apogeo llegó a reunir más de 150 vendedores y miles de personas que sábado y domingo recorrían los puestos de ropa, zapatos, muebles, juguetes, herramientas y comida.

Sin embargo, hace cerca de 10 años poco a poco los comerciantes de la nueva pulga del paso empezaron a salir para recorrer las colonias y municipios vecinos, dejando cada vez más solas las instalaciones sobre la carretera 30 y así poco a poco los clientes se acababan.

Actualmente hay pocos comerciantes que siguen en los puestos que por años han atendido, cuidando su patrimonio y ofreciendo a los ciudadanos herramientas y fierros que difícilmente encuentran en otros lugares, se niegan a dejar que muera este mercado que llegó a tener un gran auge y ahora está agonizando.

Dijo que los sábados llegan 2 o 3 comerciantes y los domingos hasta 10, principalmente viejos vendedores que prefieren salir un rato que estar en sus hogares, y aunque no siempre tienen ventas siguen llegando pocos compradores en busca de artículos que solo con ellos encuentran.

“Somos dueños de este predio y los locales, por eso nos preocupamos por pagar predial año con año y mantener en lugar en buenas condiciones esperando que alguna empresa, constructora o centro comercial quiera comprar el lugar que está en muy buena ubicación”.

Eliseo González es otro de los comerciantes que vivió el apogeo de la pulga del paso pero también es testigo de la agonía que desde hace varios años se vive, a partir de que los comerciantes decidieron dejar sus locales establecidos para andar de colonia en colonia instalando las “pulgas”.

Tiene más de 15 años llegando cada fin de semana a vender herramientas y fierros, vivió la abundancia con grandes y muchas ventas y ahora las dificultades porque aun cuando sigue habiendo clientela es muy poca, en ocasiones hay venta y otras veces no sacan ni para la comida del día.

Sin embargo junto con otros compañeros se mantienen al pie del cañón para que este lugar no muera y termine por extinguirse el gran mercado que fue icono en la región y lugar de recreo para miles de familias.