México no es el país más afectado por el arancel del 10% gracias a las reglas del T-MEC, que protegen la mayoría de sus exportaciones.
Por: Staff / La Voz
Este 24 de febrero de 2026, una medida arancelaria que ha generado preocupación en mercados y gobiernos de todo el mundo finalmente entró en vigor: Estados Unidos impuso un arancel global adicional del 10 % a las importaciones, en medio de una turbulencia política y económica que mezcla decisiones judiciales, estrategias comerciales y tensiones geopolíticas.
El anuncio ha sido confuso incluso para empresas y analistas, porque este impuesto no es exactamente el que se había presentado semanas antes. Originalmente, el presidente de EE. UU., Donald Trump, había prometido una tarifa del 15 %, que incluso anunció públicamente antes de su entrada en vigor. Sin embargo, por ahora la cifra que aplicó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza fue la del 10 %, en espera de que pueda elevarse más adelante cuando las condiciones legales lo permitan.
¿Por qué este arancel ahora?La medida es una respuesta directa al fallo reciente de la Corte Suprema de Estados Unidos, que declaró inconstitucional gran parte de los aranceles previos impuestos bajo una ley de emergencia económica. Para "salvar" su política comercial, el gobierno estadounidense recurrió a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita temporalmente este tipo de gravámenes por hasta 150 días.
¿Qué cambia para México?Aunque la reacción inicial pudiera sugerir un embate comercial contra nuestro país, el panorama es más matizado:
México no está entre los países más afectados directamente por este arancel del 10 % debido a las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Bajo ese marco, cerca del 85 % de las exportaciones mexicanas hacia EE. UU. continúan libres de gravámenes o con tarifas preferenciales.
Productos que sí podrían enfrentar aranceles —como ciertos automóviles, acero u otras mercancías específicas— dependen de interpretaciones sectoriales autorizadas por la corte, no de una política generalizada.
Analistas financieros incluso plantean que México podría tener ventajas competitivas relativas frente a países sin acuerdos comerciales con EE. UU., al continuar aprovechando el T-MEC.
¿Y el impacto real?El efecto económico final aún es incierto. Si la tarifa se eleva al 15 % como lo ha sugerido Trump, o si se extiende más allá del plazo previsto de 150 días, podría generar:
Presión en cadenas de suministro integradas entre México y EE. UU.
Ajustes en precios al consumidor en ambos países.
Reajustes en decisiones de inversión por parte de empresas globales.
Además, la medida se enmarca dentro de una política comercial más amplia de Washington para "corregir" déficits de la balanza comercial, aunque algunos críticos advierten que puede perjudicar tanto a productores como a consumidores estadounidenses si se prolonga sin acuerdos claros.
El nuevo gravamen del 10 % ya está en marcha, pero no representa un golpe frontal a México gracias al marco del T-MEC. Más bien, forma parte de un episodio más amplio de tensiones comerciales globales en donde las reglas de juego pueden cambiar rápidamente según decisiones legislativas, judiciales y políticas.