Sheinbaum busca frenar el conflicto magisterial: reuniones clave antes del paro de la CNTE

El paro nacional de 72 horas, convocado por la CNTE, busca visibilizar las demandas del magisterio en todo el país.

Por: Staff / La Voz

En medio de la creciente tensión con el magisterio, la presidenta Claudia Sheinbaum ha confirmado que su gobierno sostuvo reuniones con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y representantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) días antes de que estallara el paro nacional de 72 horas.

El movimiento, que ya afecta a miles de escuelas en al menos 20 estados, no surgió de la nada. Detrás hay semanas —incluso años— de desencuentros, promesas incompletas y una exigencia que se repite con fuerza: cambiar de raíz el sistema de pensiones y condiciones laborales del magisterio.

Un diálogo que no logró evitar la protesta

Según lo confirmado por Sheinbaum, el gobierno federal intentó abrir canales de diálogo antes del paro. Las reuniones con autoridades educativas buscaban desactivar la movilización o, al menos, reducir su impacto.

Sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente.

La CNTE decidió seguir adelante con su plan: un paro nacional de 72 horas acompañado de marchas, plantones y movilizaciones masivas, especialmente en la Ciudad de México.

Esto refleja una realidad incómoda para el gobierno: aunque hay comunicación, no hay acuerdos de fondo.

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¿Por qué protestan los maestros?

El corazón del conflicto está en dos temas clave:

La Ley del ISSSTE de 2007, que cambió el sistema de pensiones a cuentas individuales.

La Ley Usicamm, relacionada con la carrera docente.

Los maestros consideran que estas reformas afectan su estabilidad laboral y los condenan a pensiones insuficientes en el futuro.

De hecho, uno de los mayores temores del gremio es que, en los próximos años, todos los trabajadores del Estado dependan de sistemas de ahorro individual, lo que —según denuncian— podría traducirse en jubilaciones precarias.

Un paro que presiona desde todo el país

La estrategia de la CNTE es clara:

80% de los maestros movilizados en sus estados.

20% concentrados en la capital.

Desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, las marchas buscan visibilidad y presión directa sobre el gobierno federal.

Además, el paro no solo es simbólico: implica la suspensión de clases para miles de estudiantes, lo que incrementa la presión social para alcanzar una solución.

El dilema de Sheinbaum

La presidenta enfrenta un escenario complejo.

Por un lado, ha defendido que algunas demandas —como revertir completamente el sistema de pensiones— son financieramente inviables. Por otro, necesita evitar que el conflicto escale y afecte la gobernabilidad.

Experiencias recientes muestran que incluso cuando el gobierno ha cedido parcialmente —como aumentos salariales o ajustes en la jubilación—, el magisterio ha considerado estas medidas insuficientes.

¿Qué sigue?

El paro de 72 horas es solo el inicio de una nueva fase de presión.

Si no hay acuerdos concretos, la CNTE podría intensificar las protestas, prolongar los plantones o incluso convocar a un paro indefinido, como ha ocurrido en años anteriores.

Mientras tanto, las reuniones previas confirmadas por Sheinbaum dejan una conclusión clara: el diálogo existe, pero la solución aún está lejos.

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