Las licencias laborales con sueldo generan desconfianza pública.
Por: Staff / La Voz
En medio del debate nacional sobre la transformación del Poder Judicial, un tema incómodo ha salido a la luz: antes de la reciente reforma judicial en México, algunos integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) gozaban de beneficios que hoy resultan difíciles de justificar ante la opinión pública.
Uno de los más polémicos: licencias laborales con goce de sueldo, consideradas por críticos como auténticos privilegios dentro de la élite judicial.
La reforma judicial busca erradicar privilegios en la SCJN.Un beneficio poco transparente
Antes de que la reforma judicial impulsara cambios estructurales, la SCJN otorgó permisos especiales a sus integrantes. Estas licencias permitían ausentarse de sus funciones sin perder ingresos, lo que en la práctica significaba seguir cobrando como si estuvieran trabajando.
El problema no solo radica en la existencia de este beneficio, sino en la falta de claridad: la información fue clasificada bajo criterios de "confidencialidad", lo que hoy limita el acceso público y la rendición de cuentas.
En un país donde la exigencia de transparencia es cada vez mayor, este tipo de decisiones alimenta la percepción de que el Poder Judicial operaba bajo reglas distintas a las del resto del aparato público.
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Las licencias laborales con sueldo generan desconfianza pública.El contexto: una reforma contra los privilegios
La revelación llega en un momento clave. La reforma judicial, implementada recientemente, se ha presentado como un intento por erradicar excesos, reducir privilegios y acercar la justicia a la ciudadanía.
No es la primera vez que la Corte queda bajo escrutinio por este tipo de temas. En meses recientes, decisiones relacionadas con gastos y beneficios —como la compra y posterior devolución de vehículos blindados— ya habían generado críticas sobre la coherencia entre discurso y práctica dentro del máximo tribunal.
Así, las licencias con sueldo se suman a una lista de cuestionamientos que han alimentado la narrativa de una institución históricamente distante de la austeridad.
La SCJN enfrenta el reto de demostrar cambios reales en su estructura.¿Cambio real o solo ajuste de imagen?
La pregunta de fondo es inevitable: ¿la reforma judicial representa una transformación profunda o simplemente un ajuste superficial frente a la presión social?
Por un lado, se busca construir un Poder Judicial más austero y transparente. Por otro, la existencia de beneficios como estas licencias evidencia que durante años persistió una cultura de privilegios difícil de erradicar de un día para otro.
Porque en un sistema democrático, la justicia no solo debe ser imparcial: también debe ser percibida como justa, transparente y libre de privilegios.
Y ahí es donde comienza el verdadero juicio.