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Coahuila

Los conjurados de San Buenaventura

Rodolfo Villarreal Vega
Por Rodolfo Villarreal Vega - 09 enero, 2022 - 11:24 a.m.
Los conjurados de San Buenaventura

Manuel María de la Fuente, (El chipinque)  era un político Sambonense de posición económica desahogada,  habitaba la casa situada entonces en la esquina noroccidental que forman las calles fco. I madero y Juárez, era una persona de edad madura sin llegar a ser viejo, que ostentó en los períodos políticos de los años 1914 y 1922 el cargo de presidente municipal, a la sazón, --según consta en actas- era el recaudador de rentas de la villa. 

En 1934 San Buena era una villa ordenada, observadora de las leyes, el orden social era perpetuado y garantizado por una autoridad política respetuosa de la población, el presidente municipal (en ese tiempo los ejecutivos municipales duraban en su encargo solo 01 años).  Era el Sr. José María Garza Castro miembro de una promominente familia, de arraigo Sambonense, de posición económica desahogada y por lo tanto de un nivel  socioeconómico alto. Tenía la familia  nexos políticos a nivel estatal y nacional. Enrique, otro de los hermanos fue presidente en el periodo 1929-1930 y Carlos, el mayor de ellos, había sido ya diputado federal y gobernador interino del estado, además el mismo Carlos y otro de sus hermanos; Antonio, fueron delegados por Coahuila  en el año de 1929 en la ciudad de Querétaro,  para la creación del Partido Nacional Revolucionario (Hoy P.R.I.) que fue creado por el presidente Plutarco Elías calles. Los hermanos Garza Castro fueron quienes fundaron el P.N.R.. en nuestra villa de San Buena.

En los umbrales del nuevo año – 1934-, el invierno se enseñoreaba frio y penumbroso en la región. Los Sanbonenses continuaban con sus labores habituales, sin embargo un halo maligno podía percibirse en el ambiente. Los conjurados, de una vez por todas decidieron tomar una medida radical... acabar de una vez por todas con la influencia de Julio de Hoyos, arrancándole la vida.

Bueno, continuemos con el relato... Julio de Hoyos por ser el de menor jerarquía venía al volante del carro, sentados atrás, EL Sr. Garza Castro y su acompañante, trataban de ignorar la baja temperatura de aquel dia, muy posiblemente ensimismados en sus pensamientos y preocupaciones personales. Después de aproximadamente una hora, hora y media  de recorrer aquel camino desolado y frio  llegaron al puente viejo, --que se encontraba a escasos  kilómetros del pueblo, éste puente estaba formado con piedras de lado a lado de un canal de agua, dispuestas de tal manera que la distancia entre ellas permitiera el paso de vehículos de tracción motriz y animal--.  A la entrada del puente, en ese momento se encontraban algunas otras piedras,  acomodadas de tal forma que no permitían el paso vehicular, algunos dicen que el obstáculo era un tronco grande,  garza castro inquiere el porqué de una intempestiva parada y julio le explica la situación, dice el presidente – estos &%$ agricultores, donde quiera dejan lo que no les sirve, ¡no! Replica Julio  --esto no me gusta nada. Julio detiene el automóvil y pistola en mano baja a investigar lo que estaba pasando, en eso se percata de que están a punto de ser agredidos por varias personas, no se sabe a ciencia cierta cuantos serían los emboscados, además de Nacho Nañez y Vicente Contreras, éstos de cara al peligro y en presencia del Moro de Hoyos, titubean, les ganan los nervios y no aciertan  sus muchos disparos a  Julio, en su lugar, se dice que hirieron por error, levemente en una mano al Sr. Montemayor.-- el acompañante del alcalde-- en cambio Julio, dueño de  carácter más  templado, en la oscuridad de la noche al ver los fogonazos de las armas,  dispara sin remordimiento y logra herir en la región glútea al sr. Ignacio nañez, cuando ya los emboscados se estaban retirando del lugar. 

 De quedar las cosas como hasta ahí, tal vez todo hubiera acabado,  pero sucedió lo impredecible, los caminos de dios nos son desconocidos. Más o menos a la entrada del pueblo, a la altura de donde está hoy la clínica de campo, se encontraban a la expectativa del desenlace de la emboscada el Joven Severino Garza de la Rosa, soltero, comerciante,  que contaba apenas con 26 años, edad en que fácilmente se cae en el idealismo,  tal vez Severino lo era. Y pedro falcón Martínez, casado, también muy joven, quien contaba con 28 años de edad. Ambos conocidos Bonaventurenses. Al oír los disparos de los emboscados, Severino y Pedro Falcón, dieron marcha al automóvil en que esperaban noticias y suponiendo muerto al inspector de policía se dirigieron hacia el puente para verificar su  deceso. Previamente habían convenido que después de los disparos se encontrarían en el puente para decidir la ejecución del siguiente paso del plan. Al aproximarse al lugar, prendieron y apagaron las luces del coche, esperando la misma contraseña de los emboscados, los que  ya ausentes no respondieron, en su lugar el astuto y malicioso Julio de Hoyos contestó en la misma forma 

--prendiendo y apagando las luces -- y esperó expectante, paciente y silenciosamente a un lado del camino,  de seguro en espera de un nuevo ataque, pues no sabía las intenciones, ni quien ni cuantos eran los ocupantes del automóvil que se aproximaba, cuando los tuvo a tiro disparó frenético, hiriendo de muerte a sus dos ocupantes, dentro de su auto quedaron los cadáveres de Severino Garza  y el de Pedro Falcón Martínez.

 Los ocupantes del auto emboscado se dirigieron apresuradamente al pueblo, era necesario curar la mano del único herido, --el Sr., Montemayor-- don José María se queda en su casa y Julio de Hoyos al llegar a la plaza de armas se da cuenta de que ésta ha sido tomada por un grupo de hombres armados, ante esta situación se interna en  la presidencia municipal y se parapeta bien armado en el ala sur del edificio, donde se forma uno de los dos gran portales,  ocultándose en el pilar central que sostiene y forma los dos arcos por los que se da acceso a esa parte de la presidencia se dispuso a enfrentar a sus agresores, los cuales   se apostaron cubiertos por la bancas y los árboles de la plaza. El portal estaba lánguidamente  iluminado por uno de los foquitos que instaló la empresa de energía fundada por Don Emiliano Villarreal Villarreal, algunos dicen que el Moro quebró el foco, otros sostienen que por la pobre iluminación lo dejó encendido, lo cierto es que el tiroteo se inició alrededor de las 23:00 horas y ante su intensidad, don Julio liberó a los presos y los armó para que lo apoyaran durante  la refriega  que duró más o menos dos horas, durante las cuales Julio disparaba constantemente saliendo y entrando desde su refugio en el pilar, el tiempo pasaba, el fuego graneado se cruzaba intermitente y los conjurados no podían acertar a su blanco, desesperados y frustrados por el magro resultado de su afán, uno de ellos, el Sr. Manuel Barrera, hombre de valentía –a juzgar por el acto que realizó-  exclamó, -no es posible que a nosotros, siendo tantos nos mantenga a raya realmente un solo hombre-  acto seguido, salío de su escondite y corrió a la esquina sur-occidental que forman las calles de fco. Y madero e hidalgo, donde después tuvo su tienda el Sr. Pedro V. Rivera Charles, de ahí prosiguió el Sr. Barrera pegado a la pared aproximándose al lugar desde el que Don julio disparaba, sería más o menos la una de la mañana del dia 09 de enero cuando Manuel cayó muerto a consecuencia del certero disparo de Julio de Hoyos... minutos después caía sin vida otro hombre el objeto de tanto encono; Julio de Hoyos alias "El Moro". Se dijo que ambos se habían matado el uno al otro, pero después se descartó esa teoría porque Julio murió de un balazo... por la espalda.

Realmente nunca se sabrá quién mató al inspector Julio de Hoyos, la primera posibilidad mencionada arriba se descartó categóricamente. Algunos dicen que alguno de los presos  a los que Julio liberó y armó para que lo apoyaran, lo mató por la espalda, por viejos rencores o tal vez por accidente. Otra versión afirma que Julio envió a uno de los presos por más parque para sus armas y que al salir de la propiedad brincando por una de las bardas que limitan la propiedad municipal, fue interceptado por algunos de los conjurados, quienes le proporcionaron el parque y lo regresaron con la consigna de matar a De Hoyos, lo cual realizó. Nada en firme, ningún hecho documentado, como se afirmó arriba, la verdad no se sabrá.

La inquietud por hurgar en nuestra historia nació en mí al escuchar versiones esencialmente opuestas del tema que nos ocupa. Existen dos artículos publicados con anterioridad con los que no estuve de acuerdo, especialmente con uno de ellos, que vincula el suceso referido con la lucha por la tierra, -lo cual parece que es inexacto-; que sitúa la balacera de la plaza entre los conjurados y Don Julio el dia 09 durante la mañana y la tarde de 09 de enero, -lo que es inexacto- ; Y que pretende formar un mártir donde no hubo crítica ni represión, y no hubo represión, ni se ventiló alguna lucha por la democracia

¡QUE SEAN FELICES!  

San Buenaventura, Coahuila. A 08 de enero de 2022

Que sus caminos sean largos y estén llenos de satisfacciones y bendiciones.

Rodolfo Villarreal Vega.

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