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Coahuila

Último adiós a Aldo

Por Jorge Salazar - 31 enero, 2017
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Con la muerte de este joven, suman ya tres lamentables tragedias para la familia Zamora González, en menos de dos años

FRONTERA, COAH.-Al descartar que Aldo de Jesús Zamora González hubiera sido víctima de asesinato, familiares del joven que fue encontrado muerto en terrenos del Rancho la Polka, le brindaron ayer cristiana sepultura.

El joven de 28 años de edad se dedicaba a la jardinería y lamentablemente sufría un severo problema de alcoholismo, que lo llevó a huir de su casa y morir en soledad víctima de las secuelas de su difícil enfermedad.

El cuerpo del infortunado joven era velado ayer en la Sala 1 de la Funeraria La Paz de la colonia Occidental, a unos metros del Panteón Dolores de Frontera, donde sería su última morada.

Muy cerca del ataúd de su hijo, y ya sin más lágrimas para llorar, se encontraba su madre la señora Gina Elizabeth González, quien relató que luego de tres días de búsqueda, el domingo por la mañana se enteró de la trágica noticia que vuelve a enlutar otra vez su hogar.

Y es que parece que la tragedia se ensañó con su familia, pues aún sin reponerse de la muerte de su esposo que falleció trágicamente hace dos años y de su nieta hace unos meses, ahora sufren la pérdida de su hijo.

En entrevista para Periódico La Voz, la señora Gina relató que su hijo Aldo de Jesús Zamora, padecía desde hace varios meses de un problema agudo de alcoholismo, a raíz de la trágica muerte de su padre, el que se agravó con la pérdida de su hija que también falleció en un accidente.

“Éramos una familia feliz, hasta hace dos años cuando mi esposo Héctor Zamora sufrió un accidente vehicular, él era embalsamador de la funeraria de la Sección 288 y viajaba en la carroza que se accidentó en el kilómetro 17 de la carretera 57”, recuerda.

Relató que ese día era domingo y su esposo descansaba, pero recibió el llamado de la funeraria para ir a Sabinas a recoger unos cuerpos que se habían encontrado en unas fosas clandestinas.

De regreso, la carroza fúnebre se averió y quedó varada a un costado de la carretera, muy cerca de la UTRCC, por lo que pidieron el apoyo de una grúa. Lamentablemente cuando la grúa realizaba las maniobras para remolcarlos, fue embestida por el chofer de un tráiler quinta rueda que se quedó dormido al volante.

“En el accidente murió el chofer de la grúa, mientras que mi marido quedó en coma por 24 días, pero desde los primeros momentos los doctores me dijeron que no había nada que hacer, porque tenía daño cerebral irreversible”, recuerda.

Explica que al enterarse del accidente, su hijo Aldo de Jesús que en esos momentos se encontraba en la Ciudad de México sirviendo a la milicia, decidió regresarse a su hogar.

“Él, en ese entonces era efectivo del Ejército, vivía en unión libre con una muchacha y tenía una hija en la Ciudad de México, pero luego del accidente se regresó para acompañar a su padre en sus últimos días y después ya no se quiso regresar”.

Comenta que la muchacha y su hija lo alcanzarían para vivir juntos en Frontera, pero un mes antes de hacer el viaje, la joven sufrió un grave accidente en el taxi en el que viajaba.

“El taxi fue embestido por una camioneta y en el accidente falleció mi nieta de solo un año y 9 meses de edad. Mi hijo quedó muy afectado por la muerte de su padre y su única hija, por eso se refugió en el alcohol”.

Describió a Aldo de Jesús Zamora como un hombre bueno, amigable, que a pesar de su vicio no persuadía a sus amigos para que ellos tomaran.

Estudió en la primaria Melquiades Ballesteros y cursó hasta segundo de preparatoria en la Justo Sierra Méndez, antes de enrolarse en las Fuerzas Armadas e irse a ejercer en Chiapas, donde estuvo destacamentado.

“Luego del accidente de su papá, mi hijo decidió no regresar el Ejército y quedarse aquí para trabajar en la jardinería, por eso todos los días salía de su casa en el fraccionamiento Magisterio y caminaba por los terrenos del rancho La Polka hasta llegar a la Colonia Petrolera, donde daba servicio a casas de gente de dinero”.

Comentó que derivado del grave problema de alcoholismo que sufría, hace una semana su hijo presentó problemas de úlceras, por eso había decidido dejar de tomar, lo que hizo el pasado lunes, martes y miércoles, sin ningún problema, pero el jueves amaneció sufriendo los estragos por la falta de alcohol.

“Se despertó con alucinaciones, diciendo que veía animales ponzoñosos que se le subían al cuerpo y le querían picar, así estuvo hasta que por la tarde se salió sin decirnos nada y ya no supimos nada de él”, explica.

El domingo por la mañana, le informaron que Aldo había sido encontrado muerto en terrenos del rancho La Polka, la misma ruta que utilizaba diariamente para irse a trabajar a la colonia Petrolera.

“No presentaba golpes y según la necropsia murió de un infarto fulminante, derivado de sus problemas de alcoholismo”, comenta la madre de familia.

En su dolor, lamenta que la tragedia se haya ensañado con su familia y que en solo dos años perdiera a su esposo, nieta e hijo.

SU ESPOSO FUE EMBALSAMADOR

Al hablar de su marido, recuerda que fue embalsamador para la funeraria de la Sección 288, oficio al que dedicó su vida entera.

En este sentido, mandó su agradecimiento a Manuel Corral, de Funerales La Paz, que paradójicamente fue quien la apoyó con los gastos funerarios, luego que en la Sección 288 no quisieron hacerlo.

El cuerpo de su hijo descansaría en el mismo terreno donde hace dos años fue sepultado su padre, en el panteón Dolores de la colonia Occidental en Frontera.

Se despertó con alucinaciones, diciendo que veía animales ponzoñosos que se le subían al cuerpo y le querían picar, así estuvo hasta que por la tarde se salió sin decirnos nada... Y ya no supimos de él”