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Coahuila

Buscó en las drogas refugio a depresión

Por Mónica Meza - 21 febrero, 2019 - 00:54 a.m.

Apenas tiene 15 años de edad y ha vivido un verdadero inferno en el mundo de las drogas, su inmadurez, la falta de apoyo por parte de sus padres y sentirse sola en este mundo la enviaron a tener una vida difícil, vagar por las calles sumergida en las drogas, pero hoy ha decidido cambiar su historia.

Ella es Scarlett, así le gustaría llamarse, su verdadero nombre se mantiene en anonimato por ser menor de edad, actualmente recibe apoyo de Diana Salazar presidenta de la Fundación RIAA A.C. y quiso compartir su historia con Periódico La Voz.

A los 11 años empezó a drogarse, una de sus primas lo hacía, a ella se le hizo fácil, sus padres estaban divorciados desde que ella tenía 2 años, cuando lo hizo por primera vez vivía en casa de su padre.

Tiene meses sin hacerlo, está decidida a cambiar su vida.

Estaba apenas en sexto año de primaria cuando empezó a ingerir bebidas alcohólicas, después la marihuana, seguido por el Resistol 5 mil, cristal, pastillas y cocaína.

“Me sentía feliz, me daba mucha risa, mi padre se la pasaba trabajando nunca estaba conmigo, mi madre siempre fue mala, me pegaba por la nada, hacerlo me ponía feliz solo por un momento”, comentó.

Sentir que su madre no la quería, estar sola tanto tiempo y que su padre se la pasara trabajando, hicieron que cada vez incrementara la droga, lo hacía en la calle con infinidad de “amigos” que estaban en la misma onda.

“El cristal me daba mucha energía, me daban muchas ganas de hablar, hablar y hablar mucho, la cocaína también pero solo era por poco tiempo, después me sentía peor”, comentó.

Quiere ser enfermera o criminóloga.

Ha estado en tres centros de rehabilitación, en algunos de ellos ha sido la peor experiencia mucho más que vivir en la calle en soledad, recibió un mal trato, incluso llegó a querer morir, una y otra vez pensó en hacerlo.

Anduvo en la calle sin casa, se quedaba en cualquier lote baldío aunque tenía amigos no quería darles molestias, prefería quedarse en el monte, no tenía nada, ni siquiera miedo, porque siempre traía cortaplumas, cuchillos, navajas para defenderse.

Pero esta vida ya no le gustó, hasta que su padre la buscó, actualmente es quien la apoya, junto con la mujer con la que ahora está su padre, ellos son quienes la están apoyando, la escuchan y la alientan a seguir adelante, le prestan la atención que siempre necesitó.

Diana Salazar la está apoyando.

Tiene tiempo que no lo hace, ha sido muy difícil, pero se llegó a quedar si familia, sin hogar, por las drogas no quiere pasar por lo mismo, ahora Sacarlett estaba convencida de que quiere una mejor vida, porque se la merece y porque sabe que si se lo proponen será alguien en la vida.

Su prima, la que la indujo en el mundo de las drogas está cada vez peor, no tiene casa, la última vez que Scarlett la vio estaba en un auto lavado con un señor.

Ahorita tiene meses sin drogarse, aunque a veces se presenta la ansiedad ha logrado salir adelante, estar con personas, con su familia, su padre y hermanos es lo que le ha permitido ser fuerte.

Le gustaría seguir estudiando y lo va hacer, ahorita su meta es terminar una carrera profesional, quiere ser veterinaria, enfermera o criminóloga, pero para eso tiene que terminar la preparatoria por lo que espera que inicie el ciclo escolar para ingresar y cambiar aún más su vida.

Diana Salazar presidenta de la Fundación RIAA A.C señaló que este es uno de los muchos casos que existen en la ciudad, en donde la principal causa de que niños y jóvenes caigan en las drogas, es la falta de amor y atención por parte de padres de familia, a quienes exhortó a cuidar a sus hijos, quererlos, amarlos para evitar que sufran y pasen por este calvario llamado adicción.

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