A poco más de 500 metros de la Cuarta Jurisdicción Sanitaria, donde se encuentra un módulo que realiza pruebas de Covid-19, se encuentra un letrero colgado en una puerta, que acapara la vista de todos los que pasan por ahí con la leyenda “Tengo la Cura para el COVID-19, llámeme al 866…”.
Al marcar, se presenta una persona de nombre Efraín, quien rápidamente explica que se trata de una hierba traída de la Región Carbonífera que no se consume, tampoco se unta; se corta la rama haciendo una especie de lija que se introduce en la garganta y ayuda no solo a eliminar el virus del Covid, sino también la hipertensión, diabetes y enfermedades respiratorias.
Además asegura que más de 60 personas de Coahuila, e incluso Estados Unidos ya se han curado y reitera que la venta de la Corona de Cristo no es para recabar dinero, sino para salvar al mundo de esta fatal pandemia, no cobra, solo recibe lo que la gente le quiera dar.