‘La danza Mi Amante Fiel’

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Es Jesús Uvaldo Barrera Riojas, artista que hace del cuerpo su mejor instrumento para transmitir vida y dar vida a la Danza

Hijo mayor de una familia humilde encabezada por Jesús Barrera González y Aurora Riojas Alarcón, el ahora reconocido maestro de danza, compartió infancia con sus tres hermanos: Alma Eloísa, Nicasio Alfonso y Olga Patricia, siendo él, el único que mostró aptitudes artísticas.

“Mi historia no comienza

con la creación del

grupo Quetzalcóatl”

“Mi historia no comienza con la creación del grupo Quetzalcóatl, sino desde el primer día en que yo empecé a bailar. Me acuerdo una vez que hubo una quinceañera de un familiar y me pidieron que bailara, en ese entonces tenía yo 5 años”, recordó.

Desde muy corta edad le gustaba todo lo relacionado con las artes escénicas, sin embargo fue la danza quien lo envolvió más en el ámbito artístico.

“Mi primer maestra fue Olga Paz Calderón de la Barca, La Dama del Rebozo, ella me enseñó a bailar “La raspa de limón” y también música clásica. Algunos de los bailes que más recuerdo son: “Cozumel” y “Jarabe Pateño”, por mencionar algunos”, dijo.

Con el apoyo de su familia logra tener su primera participación en la danza, dirigiendo a sus compañeros de primaria.

“Recuerdo que en una ocasión la maestra de la escuela me preguntó; ¿Qué vamos a bailar si no está la maestra Olga? Repliqué: yo les enseñó el baile, usted nada más consígame el disco, y asesorados por mi papá mandamos hacer el vestuario. Esa fue mi primera experiencia como instructor de danza.”

Danza y Teatro

“La maestra Aurora Medina de la Cruz fue una de las primeras personas que me involucró en la cuestión artística y gracias a ella tuve la oportunidad de mezclar la danza con el teatro en grandes rasgos, ya después en la preparatoria incursioné con el grupo teatral y por primer vez dirigí la obra “Los Trucos de Abull Hassan”, se montó sin vestuario, utilizamos una túnica de mi hermana y un par de toallas para los turbantes.

“Después estudié en el Seguro Social con Emelda Velazco, magnifica maestra que en disciplina y forma de enseñar es única. He tenido muchos maestros a lo largo de estos años y ninguno como ella”, recalcó.

Con más de 30 años de trayectoria, se ha preparado académicamente en instituciones artísticas de gran peso como lo son: AHMSA y Bellas Artes, pero de lo que más ha aprendido es del ir y venir y del cariño de la gente.

“Me gusta mucho convivir con la gente, he conocido y aprendido de grandes personalidades; he puesto en práctica sus enseñanzas, tanto en mi vida profesional como personal. Muchos decían que no me iba a realizar, que no alcanzaría mis sueños. Me siento felizmente realizado, gracias al cariño de mi familia y, sobre todo, de mi Padre celestial”.

En 1985 crea un cuadro

musical que no termina

“La primer escuela que visité para pedir trabajo fue el CBTis 36 y me lo negaron, me decían: queremos maestros de física, química, historia; de todo, menos de danza. Toqué muchas puertas y ninguna se abría, ya mucho después conseguí trabajo en un colegio, donde ganaba solamente nueve pesos a la quincena”.

“Ya en el 86 alguien me dijo que el CBTis 36, el mismo que me negó el acceso, necesitaba un maestro de danza para su próximo aniversario y la sociedad de alumnos decide contratarme, así se creó el ballet “Quetzalcóatl” el 18 de octubre de 1986 y se presentó por primera vez en un aniversario de la institución académica”, dijo.

Confesó que el nombre del grupo de danza se le ocurrió sin tener conocimiento de lo que significaba la palabra “Quetzalcóatl” y sin imaginar que éste lo acompañaría toda su vida, al igual que el cariño de sus alumnos y del público monclovense.

“Lo mucho que nos ha enseñado no ha sido solamente en lo artístico sino en la vida diaria: a tratar gente, distinguir lo bueno de lo malo. Sí es muy estricto pero lo es por algo, mucha gente lo ha llegado a criticar mucho por eso, pero nosotros somos de los pocos que lo conocemos bien y sabemos realmente la persona que es”.

“Estamos muy orgullosos de tenerlo como maestro porque es uno de los grandes no solamente de Monclova, sino del país. Y en estos 30 años de trayectoria le agradecemos todo lo que nos ha brindado; que nos ha ayudado para forjarnos como excelentes personas principalmente y también como buenos bailarines”, compartieron sus alumnos.

A “Quetzalcóatl” no solamente lo identifica la institución a la que representa, la familia que ha logrado a crear el maestro con los alumnos es lo que hace que el público en los lugares en los que se presenten los ovacione de pie.

“Hemos tenido que afrontar frío, calores, hambres, nos ha tocado bailar en escenarios muy incómodos pero también en grandes teatros, más que un ballet somos una familia, todos estamos en el barco, si se hunde o navega. Todos estamos arriba de él”

“Yo no sé qué sienta un padre al tener hijos, porque yo no los tengo y si se siente como yo al ballet Quetzalcóatl del CBTIS 36… si eso se siente tener un hijo. Qué bonito es tenerlo”, confesó.

Compartió que cada vez que presentan al grupo de danza en algún evento cultural su piel aún se le pone chinita, como si fuera la primera vez que los jóvenes ejecutan un baile folklórico.

“Simplemente, con el hecho de que digan señoras y señores con ustedes el ballet folklórico Quetzalcóatl ya me brinca el corazón; se siente el pecho hinchado, mariposas en el estómago. Eso es lo bonito de que esa piedra que estuviste esculpiendo durante bastante tiempo llegue a lograr una presentación. Es emocionante, uno como que se traslada a otro escenario, a otro nivel, a otro mundo”, dijo con orgullo.

Para él no todos los grupos de danza folklórica a nivel local y nacional han logrado transmitir ese lenguaje único que, a lo largo de los años él proyecta en “Quetzalcóatl”, ya que muchos no cuentan con el apoyo sobre todo económico de las instituciones, empresarios y funcionarios a nivel local, regional, estatal y nacional.

“La gente rica de Monclova necesita sentirse monclovense y que puedan apoyar a los grupos artísticos que en verdad lo necesitan. Nosotros a través del arte nos salimos de nosotros mismos para tratar de tener una comunicación, un lenguaje único. Unos con la danza, otros con la pintura, el canto, todos desean expresarlo pero no tienen los recursos económicos para realizarlo”.

“Me gustaría ser millonario para comprar buenos vestuarios: de Yucatán, Nuevo León, Chiapas, etc. Incluso me construiría un teatro para mí solo y daría oportunidad a todos los grupos de danza de la región y de todo el país”, confesó.

Agradecimientos.

“Tengo tantas cosas que he recibido en mi vida gracias a la danza, primeramente salud, premios, creatividad, entereza, tener todavía la batuta en la mano; la danza me ha sido muy fiel, ella me ha dado más de lo que yo he podido dar. Para mí ya es un logro vivir y sobrevivir, he tenido muchos reconocimientos a lo largo de mi carrera pero el que más  importa  es el reconocimiento de mi gente, de Monclova.

Estamos muy orgullosos de tenerlo como maestro porque es uno de los grandes no solamente de Monclova, sino del país"

La danza es como la bella durmiente que despierta en cada uno de nosotros”

Jesús Uvaldo Barrera Riojas