Este día de las madres no es como en años anteriores, hoy hay una tristeza comunitaria por las cientos de víctimas del Covid-19. Enfermeras y doctoras que antes de tener un título profesional y una gran pasión a su trabajo, son mamás y muchas de ellas pasarán su día salvando la vida de los demás.
Cientos de personas han honrado la labor que realiza el personal de la salud en esta crisis ocasionada por la pandemia, a pesar de que en varias partes del país y en la misma localidad se han presentado ataques contra médicos y enfermeras por el temor que representa el coronavirus.
Más honor existe en todas esas mujeres que antes de celebrar su día, pasarán cuidando y sanando a los pacientes con Covid-19, pero también realizando partos y sanando a enfermos con otro tipo de enfermedades en las clínicas de la Región.
Como en el caso de Yuliana Ibarra quien trabaja como enfermera en el Hospital Amparo Pape de Benavides y que tiene un gran amor a su profesión, para ella no es trabajo realizar lo que más te gusta se graduó en el 96 de la Cruz Roja, luego de eso hizo su servicio social, desde entonces hace lo que más ama.
Eligió la profesión gracias a su hermano Graciano Ibarra, quien recientemente falleció, se desempeñaba como comandante de los socorristas en la Cruz Roja, fue él quien le inculcó el amor a la camiseta de la institución.
Desde hace 23 años Mario Alfonso de la Cruz Moreno es su compañero de vida, Yuliana Ibarra ha cumplido con su labor como enfermera, esposa y madre, tanto así que su hija mayor de 19 años sigue sus pasos, también es enfermera y actualmente realiza su servicio social en el hospital donde labora su madre.
Desde que ejerce su profesión le ha tocado situaciones muy difíciles, la peor fue ver morir a un niño, pero también la explosión de Celemania, eso jamás se olvidará todos los hospitales se convirtieron en quirófanos para estar recibiendo los pacientes.
“Yo creo que mi amor y mis ganas de servir y ayudar a la gente, no me dio chance de que me afectara psicológicamente, en esa ocasión como en esta, mi prioridad es la gente, los pacientes”.
Desde que inició la crisis de Coronavirus, ella vive con miedo, temor de ser portadora asintomática y de alguna u otra manera afectar a su familia, sobre todo porque su esposo es diabético, es más propenso a contraer el virus.
“Es miedo e impotencia, la muerte de mi hermano me ha afectado, de alguna manera, no me he dado el lujo ponerme a llorar por él, no le he llorado lo suficiente, me acuerdo, se me quiebra la voz pero no puedo, reacciono, en mi se apoya mi cuñada, mis sobrinos, mi mamá y solo es por video llamadas”, señaló.
Su hermano falleció de neumonía, no hubo abrazos para consolarse, no hubo visitas, no fue como siempre.
Este día de las madres será bien diferente, empezando porque Yuliana no estará con su mamá a quien solo podrá ver a través de una pantalla sin poder abrazarla y besarla, para ella no habrá festejo, y pasará el día con su otra familia, sus compañeros de trabajo.
“No habrá festejo, la pasaré con mi otra familia, Haciendo lo que me gusta, tuve la opción de no venir a trabajar, pero decidí que sí”, señaló.
Estar en el hospital ponerse el overol, el gorro, la bata, tres pares de guantes, cubrebocas N 95 que lastiman la piel, el calor que se siente dentro del overol, el sudor que la deja sin poder ver, pero siempre busca la manera, sobre todo aprender a controlar la respiración con el quipo.
Para Yuliana Ibarra lo más bonito de su profesión es traer niños al mundo, ayudar en los partos, darle sus primeros cuidados y lo más triste es ver morir a las personas.
Si su último día de vida estuviera cerca, le gustaría que amigos, familia, colegas supieran que vivió su vida como quiso, haciendo lo que más le gustaba.
“Esto no es un trabajo, cuando haces lo que te gusta no es un trabajo, me pagan que padre, pero yo amo mi profesión y cuando está en mis manos ayudar a la gente lo hago, sea quien sea”, comentó.