Después de recuperarse de un accidente en el que se fracturó el cráneo y una mala jugada del destino que lo llevó a la depresión, el malabarista Roberto, del Estado de México decidió volver a Monclova a buscar ganarse la vida, y asegura que por tercera ocasión que vista este municipio se siente muy contento y satisfecho porque los monclovenses “son buena onda”.
José Roberto Mari Manson, se dedica al malabarismo desde el 2016 y tiene muchos amigos del oficio, entre todos, se han puesto de acuerdo de no decirles a todo el mundo que en Monclova se puede trabajar, justamente para que no se saturen los cruceros y no comiencen a actuar en su contra.
“Desgraciadamente en el oficio hay gente muy talonera, que busca ganar más, y el dinero desgraciadamente no lo ocupan para mucho beneficio, no se comportan bien y causan desmanes, por eso queremos proteger nuestra imagen”, expresó.
Roberto tiene un mes aproximadamente que regresó a Monclova, tiene planes de irse el 28 de septiembre porque piensa volver en Octubre con su mamá y sus hermanas para pasar su cumpleaños y posteriormente de ahí se irá a Nogales Sonora, donde también piensa cerrar un ciclo.
En diciembre, volverá con su familia de nuevo, y en enero, el malabarista piensa retomar sus estudios, pues dejó “colgadas” unas materias en el bachillerato, está en la prepa de la UNAM y terminando puede escoger dos carreras e ingresar a la universidad sin hacer examen.
Su plan es estudiar Literatura Dramática y Teatro, en la Facultad de Filosofía y Letras, su interés en ésta es que en las clases dan entrenamiento teatral, le interesa el teatro.
Pero, no va a dejar el malabarismo, va a fusionarlo con la licenciatura, Roberto hace malabares desde hace 7 años, comenzó en Monterrey en el 2016, en una casa donde les dieron hospedaje había puros foráneos y aprendió de muchos muy buenos malabaristas.
ESTUVO EN ESTADO DEPRESIVO
Roberto vivió una experiencia de vida nada grata, se separó de su familia, la mamá de su hija y la niña de 5 años que se llama Eréndira, fue un proceso muy difícil para él, cuenta que la vida en pareja no le fue del todo agradable, pues ella era muy dura con él, “yo vivía como un perrito regañado, solo agachaba la cabeza con temor a ser golpeado”.
Después que la mujer decidió dejarlo, Roberto cayó en estado depresivo, cuenta que nunca intentó suicidarse, pero sí lo pensó, pues creía que no servía para nada.
“Estaba solo, llegaba a mi casa y no había ninguna motivación para ser feliz, dormía y yo mismo me abrazaba para no sentirme en soledad, hasta ahora puedo ver todo eso”, comentó.
En ésta época fue cuando sufrió el accidente, cayó de una escalera a dos metros de altura pero se golpeó la cabeza, lo que le provocó un traumatismo craneoencefálico, situación de la que batalló para salir adelante pues incluso le falta movimiento y fuerza en el lado izquierdo de su cuerpo.
Dijo que su madre le ayudó mucho a salir adelante, a ver la vida de otra manera, a ser más positivo, pero llegó un momento en que decidió salir de su zona de confort y por eso regresó a Monclova.
Mencionó que un amigo le mandó para el pasaje y otra vez está aquí en esta ciudad, que le ha dado grandes amistades y fortaleza.
Explicó que la primera vez que vino a Monclova fue en el año 2011, en ese entonces no era aún malabarista, era artesano y hacía arte, figuras con latas.
Platica que en ese año fue cuando Monclova enfrentaba muchos problemas con los grupos delictivos y que incluso le tocaron situaciones de riesgo en la ciudad, por eso cuatro días y se fue.
Hoy viene a cerrar un ciclo a Monclova, de los 32 estados de la república solo hay 4 que no conoce, Tamaulipas, Yucatán, Baja California Norte y Baja California Sur.
Ha estado en Monterrey, en Jalapa Veracruz, en San Luis Potosí capital, y tiene grandes experiencias en cada lugar a donde va.
Sus planes a corto plazo son retomar sus estudios y profesionalizarse aún más en el malabarismo y combinar esta actividad con su sueño, el teatro.
Agradece a los monclovenses por el trato cálido y respetuoso que le dan, y a pesar de la situación difícil que viven miles de familias ante la falta de empleo, Roberto asegura que la gente le da muy buen trato pues logra juntar entre 200 hasta 400 pesos en un día de trabajo.
Comienza su actividad después del mediodía, le gusta trabajar en los cruceros de “los cuatro caminos”, en Pape y Matamoros, incluso por ahí le dan hospedaje en una vulcanizadora, también trabaja en “el rallador de queso”, en Pape y Madero, y otro punto es en Pape y Cuauhtémoc, cerca del monumento a Harold Pape.
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![Malabarista busca cumplir su sueño Malabarista busca cumplir su sueño]()
Sus planes a corto plazo son regresar al Estado de México para concluir su bachillerato en la UNAM y estudiar ahí la Licenciatura de Literatura Dramática y Teatro.
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Nunca dejará de hacer malabares, pues es una actividad que le llena la vida, le da energía y positivismo.
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Asegura que la gente de Monclova, es gente buena, por eso le gusta esta ciudad.
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