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Coahuila

Mamá boleadora

Diana Ortiz
Por Diana Ortiz - 10 mayo, 2022 - 00:25 a.m.
Mamá boleadora
Rosita la única mujer bolero en Monclova festejará triste el día de las madres.

Aunque la vida le dio la oportunidad de tener una hija, Rosita Martínez, la única bolero que hay en Monclova no puede festejar hoy el Día de las Madres como ella quisiera, pues su hija vive en Estados Unidos y no puede venir a visitarla por la falta de papeles.

La historia de Rosita es triste, así como dice que hoy pasará el día de las madres “me la voy a pasar triste, pero festejaré con mi esposo”.

Muy entusiasmada por la entrevista, Rosita se acomoda en una silla contigua a la sillita de bolero que tiene instalada en la Plaza Alonso de León, donde ella y su pareja a diario acuden a bolear a quienes buscan su servicio, y con este recurso se mantienen.

Rosita no tuvo una vida fácil, ella tenía su esposo el padre de su hija, pero él un día decidió irse y ella se quedó con la niña a cargo, cuando la menor tenía 7 años de edad, su madrina se la llevó a Estados Unidos a vivir allá.

La hija de Rosita hizo su vida en el vecino país y ella se quedó en Monclova, la hija hoy en día es casada, no tiene hijos, no le ha dado nietos, pero es maestra y allá trabaja.

De manera constante, Rosita recibe la llamada de su hija quien ha estado con el paso de los años al pendiente de su mamá.

“Ya me mandó mi regalo anticipado por el día de las madres, me mandó ropa, una televisión y una licuadora”, dijo Rosita con mucho entusiasmo.

Indicó que también le manda de vez en cuando dinero, “pero ahora recibo mi ayuda del gobierno y pues ha de decir que ya no necesito”.

Rosita la mujer bolero ha visto a su hija por videollamada, cuando va de vista con sus familiares, “en caso de mi hermano es de donde me dicen mira está tu hija conectada y es así como puedo verla”, al momento de platicar las veces que ha visto a su hija, Rosita llena sus ojos de lágrimas.

“La vida no es fácil, pero me puso en mi camino a este buen hombre que no solo me hace compañía, sino que ve por mí, me atiende, me ayuda y así estoy muy bien”, comentó.

Desde hace más de 30 años Rosita se dedicó a bolear, primero en la plaza principal, con el paso de los años vendió aguas frescas y luego regresó a su oficio de bolera.

“Antes había por la De La Fuente una mujer que también era bolera, también se llamaba Rosita, pero ella murió, así que ahora solo quedo yo, desde hace poco tiempo ese señor –dijo señalando a uno de sus compañeros boleros- que trae con él a una jovencita, pero está empezando, a ella le gusta más lavar carros”, finalizó.

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