Cuando su hija fue asesinada a manos de quien era su esposo parecía haber sido la peor prueba que la vida les pudo dar, hoy en día la pandemia les ha recordado que el camino sigue siendo rígido al no tener ingresos siquiera para la alimentación de los tres nietos que están bajo su custodia. El abuelo que era el proveedor del hogar se quedó sin empleo porque forma parte de la lista de personas vulnerables.
El caso de Raquel Saucedo Hernández es un caso más de desesperación a consecuencia de la pandemia covid-19, hace siete años ella y su esposo Juan Raymundo Maldonado Vásquez se quedaron a cargo de sus tres nietos, Axel de 17, Christian de 12 e Ivana de 8 años.
La tragedia ocurrió un 10 de septiembre del 2010 en la ciudad de Acuña cuando por celos Antonio Piña mató a Mayra Edith Maldonado Saucedo quien entonces tenía 27 años de edad, los menores quedaron prácticamente en orfandad, su madre murió y su padre se encuentra recluido en un centro penitenciario cumpliendo con la condena que le dejó su malas acciones.
Desde entonces los abuelos se hicieron cargo, con necesidades pero siempre unidos, prácticamente huyeron del pasado y se trasladaron de Acuña a Monclova en busca de mejores oportunidades para sacar adelante a sus tres nietos.
Se refugiaron en una de las viviendas que se encuentra en la colonia Las Moritas, esta pequeña comunidad que no tiene siquiera los servicios básicos como el agua y la electricidad.
No ha sido fácil, pero los abuelos hacen todo lo que está en sus manos por impulsarlos y están convencidos de que lo han hecho bien, pues el mayor de sus nietos estudia la preparatoria, el mediano y la más pequeña están en la primaria y los tres tienen buen promedio.
La preocupación es debido a que el abuelo Juan se quedó sin empleo, es vulnerable al coronavirus por ser mayor de 60 años y aunque en un principio su patrón le seguía apoyando económicamente, la crisis también lo alcanzó y dejó de brindarles apoyo.
“Necesitamos un trabajo para mi esposo, es un hombre muy trabajador y responsable, trabajaba como chofer pero ahorita le digo a mi viejo que de lo que sea, lo que importa es traer para comer, necesitamos eso más que todo”, comentó Doña Raquel quien padece de un dolor en sus rodillas.
Señaló que gracias a Dios hay gente buena en la ciudad, tan solo su nieto mayor tiene una familia y una joven que lo apoya para sus estudios en todo lo que necesite, al ver la situación el nieto pide permiso para salir y conseguir un trabajo pero no lo dejan por ser menor de edad y para que no descuide sus estudios.
Este año el pequeño Christian de 12 años egresó de la primaria, por la pandemia se quedó sin graduación, “Pero es mejor porque no hubieran tenido para una celebración como la que él se merece porque es muy inteligente”, señaló Doña Raquel sentada en una mecedora con los ojos a punto de derramar las lágrimas.
Mencionó que hace poco sus nietos fueron a la cama sin cenar, no había nada que comer, la noche fue eterna por estar pensando ¿qué les daría de almorzar la mañana siguiente?
Cerró sus ojos y le pidió a Dios fortaleza y sabiduría para enfrentar la situación, en eso recordó a una amiga que tiene en Estados Unidos, se comunicó con ella para decirle la situación, buscaron los medios y esa amiga le hizo un depósito de mil pesos.
“Me mandaron mil pesos, lo estiramos lo más que se pudo, Alma es una amiga de Estados Unidos recordé que me dijo que cuando se me ofreciera la llamara y eso hice”, señaló.
Juan Raymundo Maldonado Vásquez necesita un empleo a pesar de la contingencia, puede hacer la labor de jardinero, trabajar en la obra, lo que sea que le de ingresos para llevar el sustento a su familia y seguir cumpliendo con el compromiso que hicieron en memoria de su hija, compromiso enfocado a velar por el bienestar de sus tres nietos.