‘Soy tatuado, no delincuente’

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Pasan los años y el arte del tatuaje se reinventa; una decisión donde difícilmente hay marcha atrás

“La gente prejuiciosa siempre va a existir, a mí se me hace normal que por donde voy pasando estiran a los niños como si yo les fuera a hacer algo, yo no me considero malo, creo que hay gente más mala con traje, que la que tiene tatuajes”, aseguró Efraín Martínez, un joven con su cuerpo lleno de tinta.

Pese a que más del 50 por ciento de la población en la localidad ya ha marcado su cuerpo con algún tatuaje por más pequeño que sea, la discriminación a personas que tienen su piel impregnada de tinta sigue y por ende los señalan como delincuentes, drogadictos y hasta asesinos.

Aún y cuando los tatuajes se han convertido en una moda en la cual desde los más jóvenes hasta los adultos mayores quieren formar parte de ella, los tabús no paran y el rechazo a personas tatuadas se manifiesta entre la sociedad.

Y es que muchas de las personas a quienes no les parece que la gente que le rodea marque su piel con figuras y tintas de colores, asemejan a una persona tatuada con los delincuentes de alta peligrosidad, personas recluidas en centros penitenciarios o bien con maleantes dedicados al robo y a hacer daño a sus semejantes.

El caso de una persona que ha sido fuertemente discriminada es el de Juan Efraín Martínez Ávila, tatuador profesional que inició sus trabajos desde el año de 1995 cuando sus compañeros de secundaria le regalaron una máquina para tatuar “hechiza”.

Con casi todo su cuerpo cubierto de diferentes figuras y colores, “Efra”, como es conocido en la localidad va por la vida viviend la discriminación de la sociedad, sin embargo, comenta, a eso ya se acostumbró pues la gente prejuiciosa siempre existirá.

Cuando comenzó a tatuar en los años 90´s vio que podía vivir de ello, no era fácil por el sentido de la discriminación social que en ese entonces era más acentuada, sin embargo, comenzó clandestinamente hasta que en el año 1 998 instaló su primer estudio en Ciudad Acuña.

Fue el primer tatuador de Monclova a donde arribó de nuevo en el año 2 000.

“Cuando empezamos en el gremio era muy difícil para tener permisos, nos pidieron requisitos para instalar un estudio, cosas costosas que enseñan a cuidar al cliente, sobre contaminación cruzada, cómo se debe manejar los punzocortantes, qué hacer en caso de hemorragia”.

Requería que un médico le avalara para dedicarse a tatuar, pero todos se rehusaban a ser el respaldo de un “delincuente” por estar tatuado, tiempo después un doctor que era uno de sus clientes le impulsó en su proyecto, con el que ahora tiene 22 años.

“El gusto por el tatuaje siempre ha existido, pero no en todos, no todos se atreven por enfrentarse a la discriminación o que la gente los viera mal, de un tiempo para acá, como en el 2012, empezó el boom del tatuaje”.

Ahora el portar tatuajes se ha convertido en una moda que día con día lleva a más personas a “rayar” su piel, no obstante, aún y cuando el mundo ha avanzado y la sociedad ha evolucionado, existen personas discriminativas que no toleran siquiera convivir con una persona tatuada.

Incluso algunas empresas han omitido el requisito de “No tener tatuajes” a sus aspirantes, debido a que existen leyes que protegen al mismo tatuado al momento de sufrir discriminación.

“Se está abriendo la gente poco a poco, ya no son tan negativos los pensamientos hacia los tatuajes, ya por moda todos se tatúan, ya hay leyes que protegen al tatuado por si en las empresas no te aceptan por tenerlos, un tatuaje no tequita la capacidad para trabajar”.

Desde el año 2015 han repuntado los estudios donde se hacen tatuajes y perforaciones, aunado a ello hay más personas que trabajan clandestinamente y ofrecen sus servicios a la población, sin embargo, no siempre cumplen con las reglas de higiene que deben de tener.

Las personas que deciden tatuarse deben de pensarlo bien debido a que las tintas son casi irreversibles, existen diferentes métodos para retirarlas del cuerpo, pero la piel nunca vuelve a ser la misma, siempre queda una marca o cicatriz que deja huella.

El láser y otros procesos son costosos y muy dolorosos y pueden ocasionar cáncer en la piel.

Según informes de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación en México cada uno de 10 habitantes posee un tatuaje pero claro está que el rechazo por las modificaciones corporales es uno de los aspectos destacados por la Encuesta Nacional de Discriminación en todo el País.

DERECHOS HUMANOS PUEDE PROTEGER A LOS TATUADOS

En casos de discriminación en las empresas que actualmente son muy esporádicos el personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos puede intervenir en defensa del trabajador tatuado.

La visitaduría local puede actuar, sin embargo, es solamente ante una empresa y en cuestión laboral, pues la discriminación social que es la que más existe, no pueden interceder, por ello no se tienen registros de quejas en el archivo de la dependencia a nivel local.

El cuarto visitador Jesús Alberto Rodríguez Cantú informó que recientemente ha realizado asesorías particulares a personas que se sienten discriminadas por poseer tatuajes en su cuerpo, pero en estas situaciones es meramente una orientación la que puede brindar como titular de la CDH.

TODAS LAS PERSONAS PUEDEN POSEER UN TATUAJE

No solo los jóvenes y personas del sexo masculino son quienes más acostumbran a hacerse tatuajes en diferentes partes de su cuerpo.

Desde mujeres jovencitas hasta maduras, incluso hombres de todas las edades hasta adultos mayores acuden a solicitar los servicios de un tatuador profesional.

La tendencia varía según las edades e ideologías, incluso los sentimientos de las personas, a la fecha en la localidad,lo que más se pide por las personas interesadas en marcar su cuerpo, son los infinitos, rosas (que nunca han pasado de moda), flores en su diversidad, atrapa sueños, anclas y plumas; las frases en otros idiomas como el árabe, chino y el inglés también repuntan, al igual que las fechas de nacimiento de un ser querido en números romanos.

Los precios van desde los 300 pesos hasta los 1 500 por sesión, algunos tatuajes que van sobre la espalda, piernas o brazos requieren de sesiones de horas, por lo que para concluirlos se ocupan días o semanas.

“Todos las personas tienen gustos diferentes, los tatuajes dejaron de ser algo exótico y pasaron a algo que puede llevar cualquier persona”, comenta el tatuador profesional.

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LA DISCRIMINACIÓN SIEMPRE EXISTIRÁ PARA LOS TATUADOS: SANTOS GUERRERO

Aún y cuando sea una moda que está en su cúspide, la psicoterapeuta especialista en casos de adolescentes Santos Guerrero García asegura que los tatuajes siempre llamarán la atención y destacarán a un individuo, ya sea hombre o mujer.

Depende del tatuaje y de la persona que lo use, esto hará que llame la atención o que aterrorice a las personas de su alrededor.

Y es que según la psicóloga muchas personas de imagen buena tienen tatuajes discretos, elegantes o con figuras que hasta pueden considerarse como una obra de arte.

Pero existen otros casos donde las personas abusan de la tinta y estas son, las que afirma, tienen mal aspecto.

“Unas personas pueden verse bien, sin embargo, hay otras que se tatúan exageradamente, hombres y mujeres con brazos, piernas y torso tatuado, que en ocasiones proyectan mala imagen para la sociedad”.

Aclaró que imágenes como la muerte, víboras, monstruos, son una especie de tatuajes que reflejan autoagresión, esto ya no es artístico, por lo que perjudica la imagen de quienes los poseen.

Hizo mención de que los tatuajes existen desde épocas del pasado, cuando las tribus iban a la guerra para identificarse de los demás, lo cual ahora es completamente distinto, pues en la actualidad meramente es un adorno del cuerpo.

“Además de que es doloroso las personas que se tatúan así (por todo su cuerpo), tienen la imagen de un drogadicto o delincuente, pues la mayoría de ellos están tatuados, proyectan que pueden ser adictos a las sustancias o delincuentes”.

“La gente que los conoce tiene una impresión mala de ellos, sobre todo en las mujeres que son exageradamente tatuadas, se ven mal, si andan sin mangas y aún más, escotadas”, comentó la psicóloga.