Piedras negras, Coahuila.- Debido a una negligencia médica cometida presuntamente por el subdirector del Hospital General de Zona Número 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social de Piedras Negras, Francisco Gerardo Aguirre, el 12 de junio falleció Vicente Guevara, quien fue operado de una hidrocefalia desde Enero.
La esposa del fallecido, quien se identifica solamente como Priscila, narró los hechos bajo el título “Historia de amor de Vicente y Priscila”, en redes sociales, donde dice que todo inició el 15 de septiembre de 2011, cuando comenzaron su noviazgo y fue hasta el 7 de septiembre del 2013 cuando se casaron, pensando hacer una vida juntos.
“Era mi amor, mi vida, mi complemento, mi compañero de vida, con el que me haría viejita”, expresa Priscila en una de sus citas. “Siempre estaríamos el uno para el otro”.
Vicente y Priscila planeaban estar toda la vida juntos.
El 5 de mayo de 2014 nació su primer hijo: Leonardo, quien siempre esperaba despierto a que llegara su papá del trabajo.
El 15 de marzo del 2017 nació Santiago, que al igual que Leo, si a su papá le tocaba llegar a media noche lo esperaba despierto para jugar un rato con él.
El 26 de diciembre del 2018 nació su mayor tesoro, su niña Odalys, que a pesar de que él decía que no quería una niña, con solo verla se quedó enamorado de ella y era su adoración, su reina, “lo amaba demasiado”.
A sus cinco meses de edad, la nena ya le había quitado el lugar a su mami, ya que siempre quería estar a un lado de su papá.
Sin embargo, el 10 de enero del 2019 Vicente se sintió mal y lo enviaron de urgencia al hospital, donde le dijeron que tenía líquido en la cabeza (hidrocefalia), a raíz de un accidente que sufrió dos años antes en su trabajo, por lo que le colocarían una válvula para drenarlo.
Vicente sufrió una volcadura en un camión de la empresa en la que trabajaba, lo que le provocó una leve desviación de columna.
“A pesar de todo Vicente jamás me demostró tener miedo; sabíamos que era una secuela del accidente, aunque la doctora diga lo contrario. Sabíamos porque jamás se quejaba de algo, siempre fue un hombre sano hasta antes del accidente”, comentó en redes Priscila.
El 11 de enero del 2019, a las 16:30 horas, Vicente fue ingresado al quirófano. “Yo estaba muy nerviosa, se me hacía que se tardaban mucho, me desesperaba y quería una respuesta rápida. Pero hasta las 9:00 de la noche terminó la cirugía, de la cual salió muy bien”.
Los momentos más felices de Vicente fueron cuando nacieron sus hijos.
A pesar de que a Vicente siempre se le veía positivo y con una sonrisa, ya estaba desesperado en el hospital, porque quería ver a sus pequeños.
Priscila siempre estuvo a su lado y fue después de 10 días que le dieron el alta y regresaron a casa con sus tres pequeños.
Sin embargo, Vicente seguía con dolores de cabeza, por lo que decidieron regresar con el doctor.
El 23 de mayo del 2019 el doctor de Medicina Interna lo notó mal y les programó una cita urgente para el hospital del Seguro Social de Monclova, a fin de que le hicieran estudios más a fondo. Priscila llevó el pase y la incapacidad al subdirector del Hospital General de Zona Número 11 del IMSS, Francisco Gerardo Aguirre. “Le dieron incapacidad de 27 días, hasta que nos llegara la cita para Monclova. Se las entregué al subdirector junto con la hoja de envío para que nos hiciera la cita a Monclova y quedó de llamarme”.
Pero la llamada del subdirector nunca llegó, por lo que el 10 de junio del 2019 acudieron a la Subdirección del IMSS a preguntar por esa cita y por la incapacidad, que, por cierto, no le pagaron.
Priscila y Vicente no esperaban la respuesta que el subdirector Francisco Gerardo Aguirre les dio: la incapacidad se les había extraviado junto a la orden de envío a Monclova.
“Nos hicieron una nueva, pero no nos la entregaron porque ellos necesitaban la incapacidad que mi esposo envió a la empresa y hasta que nosotros les entregáramos, ellos nos entregaban la incapacidad nueva”, explicó.
El amor de la pareja era tan evidente que todos pensaban que estarían juntos mucho tiempo.
El 11 de junio del 2019 acudieron de nuevo desde Villa Unión, su lugar de residencia, hasta el hospital de Piedras Negras, a preguntar si encontraron el envío y a dejar la incapacidad que se envía a la empresa, a fin de que les pudieran dar la nueva y poder cobrarla.
“Nos recibió el subdirector y nos dijo que de la cita aún no les dan respuesta y que la incapacidad se puede cobrar dentro de dos semanas. Se la habían dado desde mayo y hasta mediados de junio la iba a cobrar por culpa del subdirector, que la extravió y ya andábamos muy apenas en cuestión de dinero”, confesó.
“Como él si está bien de salud, tiene trabajo, no le hace falta nada en su casa, cree que uno tampoco tiene necesidades”, expresa Priscila.
Y añade: “Después de que regresamos del hospital, mi esposo anduvo muy bien, no se quejó de nada. Como a las 5:00 ó 6:00 de la tarde cenamos y de rato fuimos a jugar con los niños a las canchas. Se me hizo raro porque él siempre andaba cansado o con dolor de cabeza”, comentó Priscila.
Fue el 12 de junio del 2019 cuando Vicente falleció a las 00:16 horas. La autopsia reveló choque neurogénico hipertensión craneal e hidrocefalia, “Jamás imaginé ver ahí al amor de mi vida”.
“Jamás pensé que sería la última vez que jugaría con él, la última vez que me abrazaría, la última vez que me robaría un beso, la última vez que escucharía su voz, ¿y todo por qué? Porque el subdirector perdió la hoja de la cita, porque no le dieron la atención que se debía, sólo se basaban en que la válvula drenara bien”, expresó.
“No sé lo que él sentía porque nunca me quiso decir. Lo que sí me decía era que algún día ese momento llegaría, que no estaría toda la vida conmigo, me agradecía por haber estado siempre a su lado, por haber estado con él en el hospital a pesar de que yo tenía 15 días de haber tenido a nuestra niña”.
“Me decía cuánto me amaba, que jamás me fue infiel. Me repetía que no siempre estaría conmigo y que cuando ya no estuviera, yo no llorara por él, que me fuera acostumbrando a dormir sin él, que no sufriera, porque si yo sufría, nuestros hijos sufrirían también. Que a la niña le dijera cuánto la amaba, y los niños que cuidaran de ella”, agrega.
Finalmente, Priscila indicó que Vicente jamás se rindió, jamás demostró miedo ya que la única vez que lo vio llorar fue cuando lo abrazó y le dijo que sin él no podría estar. Le pidió que no la dejara sola, que luchará hasta el final, porque ella siempre estaría a su lado.
“Le dije todo lo que sentía por él, cuánto lo amaba y cuánto lo amaban sus tres pequeños hijos”.