MONCLOVA., COAH.- El día de ayer Jesús Antonio Pérez Riojas predicador evangelista murió de manera instantánea al caer en su vehículo desde lo alto del puente “Los Cuates” ubicado en el Bulevar Santa Cecilia, todo por esquivar a un perro muerto abandonado en la vía.
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Jesús
Antonio Pérez Riojas fue un instrumento de Dios, pues durante su vida y en plena juventud, luchó como un guerrero con un cáncer que lo aquejaba y por el cual los médicos solo le daban seis meses de vida, sin embargo 7 años más tarde libraría la batalla y se declararía sano gracias a la gracia de dios.
“Toño” como amorosamente lo llama su familia fue un hombre fuerte, que en todo momento llevó la palabra de fe y esperanza a las persona que como él tenían que librar una lucha contra una enfermedad o cualquier otro problema que les causara tristeza, malestar o preocupación, pues desde que ganó a batalla contra el cáncer, se dedicó a llevar este mensaje por iglesias cristianas no solo de la localidad sino de otros estados.
“La muerte repentina de mi hermano nos sorprendió mucho, porque él le ganó al cáncer, se casó y vivió parte de su vida muy feliz, nunca esperamos que esto iba a suceder pues era una persona muy noble, apegado a la palabra de Dios y con la fe puesta en que todo en su vida mejoraría, y si bien para muchas personas la muerte es el fin, para él era un comienzo de la felicidad estando en la presencia de dios, lo cual nos fortalece como familia”.
Dulce Pérez Riojas, hermana mayor de Antonio dijo que al enterarse del fallecimiento de su hermano, quien perdió la vida luego de un trágico accidente en un puente del municipio de Castaños, pidió a Dios que abriera sus brazos y lo acogiera como siempre lo había hecho, pues para él morir era el inicio de una vida nueva, por lo que espera hoy mismo esté en la presencia de dios.
Para mi hermano la fe fue su camino a seguir en la vida, su mensaje para la gente fue, Dios siempre está ahí, pase lo que pase y dispuesto a apoyarnos, solo cree en él y veras que no estás solo y hoy nos muestra de nueva cuenta que esto es verdad, pues Antonio aunque Antonio partió de manera anticipada ya que solo tenía 31 años de edad, sabe que dios le tiene un espacio destinado en un buen lugar.
De Antonio su familia recordará que siempre fue un joven amoroso con sus padres, ya que siempre los “apapachaba”, además era un hombre que siempre estaba de buen humor, pues pocas veces en su vida lo vieron enojado por alguna situación.
“Él no tuvo hijos, sin embargo fue un tío ejemplar, el mejor de todos, Dios en él realizó incontables milagros, siempre estuvo al tanto de mis papás y amaba a su esposa, cumplió 31 años apenas el pasado 25 de enero, pero al parecer no tenía ganas de festejar, fue una semana triste, difícil, pero no sabemos porque, quizá ya presentía algo y Dios nos preparó sin saber para esta situación, mi hermano será siempre recordado como un hombre bueno, misericordioso, valiente, nos deja un gran vacío pero la fe de que está gozando hoy de un lugar mejor”.