La falta de circulación sanguínea adecuada en los pies provoca escasa sensibilidad que lleva a la formación de ulceraciones y esto ocurre a casi el 20% de las personas con niveles altos de glucosa, y puede derivar en la complicación conocida como pie diabético, que de no ser oportunamente atendida, daña severamente el organismo.
El jefe de Medicina Interna del Hospital General de Zona (HGZ) No. 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Tomás Solís, señaló que el proceso de ulceración, infección y gangrena, y en algunos casos la falta de cicatrización, es lo que antecede usualmente a una gran mayoría de amputaciones de extremidades inferiores.
Normalmente presentan esta crisis los pacientes que ya tienen diez años con la enfermedad y no se someten a un régimen adecuado de prevención, como es la toma de medicamento, alimentación adecuada y realización de ejercicio físico.
La alteración de los nervios, usual por el acumulamiento de glucosa, ocasiona pérdida de sensibilidad y por ello no sienten dolor, frío o calor, independiente de que la falta de fluidez de sangre genera cambios en la estructura del pie, los dedos empiezan a contracturarse, se pierde o reduce el arco y la grasa de las plantas, lo que provoca que la extremidad sea presa fácil de cualquier agresión.
El especialista mencionó que lo principal es mantener niveles de glucosa adecuados y revisar diariamente los pies, incluso pidiendo ayuda a otra persona, para detectar si hay heridas o lesiones, ya que pueden existir y no sentirlas por la falta de sensibilidad.
Vital es extremar las medidas de higiene para evitar la presencia de bacterias que producen infecciones que también llevan al pie diabético y puede derivar en amputación total o parcial.
Mantener la vigilancia de los pies es una acción que debe realizarse diariamente, de preferencia después del baño, lavarse los pies con un jabón suave y agua tibia, secarlos cuidadosamente y poner atención especial entre los dedos, usar suficiente crema y, de detectar algún signo de infección, como hinchazón enrojecimiento, drenaje de líquido, fiebre o escalofríos, acudir de inmediato por atención médica.
Es necesario evitar cortaduras, procurar que las uñas estén bien recortadas y que no se entierren en los dedos, usar calzado amplio para prevenir heridas. Si no hay una persona que auxilie en la revisión de las plantas, se sugiere utilizar un espejo para detectar que no haya alteraciones que comprometan no tan solo al pie, sino a la pierna.
Mantener un control adecuado de la glucosa se facilita si la persona se apega a las recomendaciones médicas de comer adecuadamente, evitar los excesos de grasas, de azúcar y de harinas, así como realizar ejercicio físico y llevar al pie de la letra el tratamiento farmacológico que proporciona un profesional, concluyó el especialista del IMSS.