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Coahuila

Desaparecieron a muchos con “clave de la muerte” en Monclova

En el marco del Día Internacional de las Personas Víctimas de Desaparición Forzada, recordamos una de muchas historias de terror.

Por Adriana Cruz - 31 agosto, 2023 - 08:54 p.m.
“YA PERDONÉ A LOS QUE SE LLEVARON A MI HIJO”
“YA PERDONÉ A LOS QUE SE LLEVARON A MI HIJO”

Una estela de muerte y desapariciones forzadas, dejó en Coahuila la llamada “clave de la muerte”, una contraseña de tránsito que por años utilizaron delincuentes en complicidad con las corporaciones policiacas, para la desaparición sistemática de personas “sospechosas” de trabajar con bandos contrarios de la delincuencia.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Personas Víctimas de Desaparición Forzada, muchas historias de terror, volvieron a contarse en Monclova. Nos referimos a una época entre 2003 y 2012, donde circular por las carreteras de Coahuila con placas de otros estados, era un pasaporte a la desaparición forzada.

Nos referimos al llamado código “92 Sierra”, clave de radio que utilizaba la policía en comunicación con bandas del crimen organizado para determinar si detenían o no a personas a bordo de vehículos sospechosos, principalmente con placas de otros estados.

Según el Tomo 1 del expediente 109/2014 que obra en Poder Judicial del Estado de Coahuila, en un proceso que se llevó contra cinco ex policías municipales de Monclova, estos reconocen su participación en detenciones arbitrarias de decenas de personas, muchas de ellas entregadas a la delincuencia para su liberación o desaparición forzada.

La policía municipal y sus directivos, estaban a nómina de los delincuentes y patrullaban con la consigna de detener todos los vehículos con placas foráneas, o automóviles donde viajaran dos o más hombres que no pudieran demostrar su residencia en el Estado.

El código “92 Sierra”, que en la actualidad se traduce como “orden superior”, resonaba en las frecuencias de radio, para detener a las personas por infracciones, y en su camino a la comandancia ser entregados a los delincuentes, que decidían dejarlos ir o desaparecerlos luego de un interrogatorio.

“YA PERDONÉ A LOS QUE SE LLEVARON A MI HIJO”

“A los que se llevaron a mi hijo, yo ya los perdoné, no quiero nada contra ellos, solo que me digan donde lo dejaron”, es el clamor de la madre de Mario Alberto Torres Juárez desaparecido en el 2012 cuando tenía 24 años.

La madre de familia asegura que con el paso de los años aprendió a perder el miedo, aunque reconoce que el dolor de la desaparición de un hijo es algo tan grande que no termina nunca.

“Dios te va dando una fortaleza, la resignación, pero jamás lo olvidas, cuando comes te acuerdas de él, en cada momento, en cada segundo, es un dolor muy grande que solo las personas que hemos vivido lo entendemos”, relata.

Indicó que tiene identificada a una de las personas que participó en la desaparición forzada de su hijo, alguien de apodo “El camarón”, que vive en la Nueva Miravalle, al que solo le pide que le diga donde lo dejó.

“No no quiero nada contra él, solo que me diga donde me lo dejaron, recuperarlo vivo o sus restos”.

Explicó que el dolor de la ausencia de un hijo, es algo que solo una madre entiende, ni siquiera el padre o los hermanos sufren tanto.

“Solo pido que lo detengan y que lo pongan frente a mi para hablar con él, yo ya lo perdoné, solo quiero que me diga donde dejó a mi hijo, sus restos”.

Otro de los testimonios es el de los familiares de Jonathan Martín Guía Hernández, que fue levantado en el Bulevard San José, era “halcón” y tenía dos quincenas sin cobrar.

“Yo lo saqué de ese oficio y le dije que no se presentara más a cobrar, pero el 15 de septiembre se dejó ver y se lo llevaron, espero siga vivo ya que según dicen se los llevan y a los 8 años los dejan regresar con su familia”, explicó la madre de Jonatán otro de los muchos testimonios de desaparición recabados.

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