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Coahuila

Ya estaban muertos

“Les gritábamos con la esperanza de que nos respondieran, pero pasaron los días y en el fondo sabíamos que el final podría ser como ocurrió”.

Teresa Muñoz
Por Teresa Muñoz - 13 junio, 2021
Ya estaban muertos
Mis dos hijos se salvaron de morir en la mina Micarán, expresa Pedro Sánchez Hernández.

MINERAL DE RANCHERÍAS, COAH.- “Les gritábamos  a los 7 mineros atrapados, con la esperanza de que estuvieran vivos”, expresó Pedro Sánchez Hernández quien bajó a la mina Micarán desde el primer día de la tragedia pero, horas después de la inundación; él logró recuperar a 2 mineros fallecidos.

Con 27 años dedicados a la minería desempeñándose como carbonero, oficio que ahora también realizan sus 2 hijos, Orlando Yahir de 19 y Pedro Miguel de 21, el padre de familia dice sentirse orgulloso de sus muchachos por realizar la misma labor que él.

“Este es mi vicio, de aquí saqué adelante a mi familia y he de seguir laborando en las entrañas de la tierra mientras pueda”, señala a LA VOZ el ciudadano, agregando que siempre le ha dicho a sus hijos “si Dios un día me recoge ahí en la mina, yo bien contento pasaré a mejor vida pues la muerte nos va a llegar a todos, a unos de una manera y, a otros de otra”.

Dijo que, entre él y su hermano, localizaron y sacaron el primer cadáver de quien en vida respondiera al nombre de Mauricio Cortez el cual se encontraba en el nivel 5, posteriormente recuperaron a Pedro Rodríguez, el cual estaba metido en el nivel general.

“Mauricio estaba flotando en el agua boca abajo, no lo conocíamos, pero lo tomamos de un brazo y un pie para voltearlo, en ese momento supimos que era él, lo arrastré entre el agua y me lo traje a la plancha al lado del general y ahí se los dejé a las autoridades”, menciona.

Pedro precisa que, al momento del rescate, el agua le llegaba al cuello, ubicando posteriormente a “Pedrito Ramírez” pues al bajar el agua con el bombeo esto les facilitó encontrarlo.

Estaba su cuerpo algo retirado de donde nos encontrábamos y el lugar era peligroso porque se estaban cayendo las paredes, todos se quedaban viendo, nadie se lanzaba a tratar de sacarlo.

En eso dice Don Pedro, “yo brinqué hacia abajo y todos me decían espérate, espérate, hasta que agarré al compañero fallecido y procedí a sacarlo tomándolo de la mano.

Pedrito estaba atorado en una piedra y lo comencé a mover, busqué una barra para quitar la roca, todos estaban en ese momento “Paniqueados” pero encontré una pica y con eso le quité la piedra y lo sacamos.

Nos tocó ver que sacaron también a Humberto Rodríguez y luego a Gonzalo Cruz los cuales estaban flotando en el agua, estos se encontraban en la mina 2, arrastrándolos la corriente hasta dicho lugar.

“Yo hoy, me siento orgulloso y bien con Dios porque no me rendí, seguí adelante trabajando en el rescate, sin embargo, mi familia ya no quería que continuara por temor y preocupación”.

Dijo que los venció el cansancio en momentos, pero la coordinación de todos los mineros hizo posible este rescate, agregando que es la primera experiencia que vive y no le gustaría volverla a pasar porque se pone muy feo ante el derrumbe poco a poco de la mina producto del reblandecimiento de la misma.

Dice que cuando sus hijos van a bajar a la mina él como padre les da la bendición, a atorarle al trabajo y que salgan con bien, los dos se salvaron de morir en la inundación de Micarán, señala.

Menciona a su vez que el recurso que ganan como sueldo por semana varía, como dice el dicho “de repente son dulces y de repente son amargos”, ganamos alrededor de 2 mil pesos hasta 4 mil cuando bien nos va.

Precisó que los binomios caninos hicieron mucha labor también, de hecho, encontraron una extremidad superior en el nivel 7 (una mano), ladraban y ladraban los canes avisándonos sobre lo que habían encontrado.

Mencionó que, durante el rescate, los rostros de los mineros reflejaban mucha tristeza, entre nosotros mismos comentábamos, échale y sácale carbón, lodo, escombro.

Conforme pasaban los días, decíamos “No salen, les hablábamos a los mineros atrapados, ¿dónde están?  pero nada”.

Agregó que los mineros pudieron haber muerto ahogados en ese preciso momento.

LE HUBIERA TOCADO

A MI HIJO ORLANDO

Pedro Sánchez señala qué, si su hijo “Orlando” hubiese estado realizando la labor que le tocaba de llenar el carro de carbón a los compañeros que se encontraban en el nivel 7, también se lo hubiera llevado el agua, sin embargo, expresa, “mijo salió para acarrear madera, tardándose al estar echando a andar una bomba”.

RECORDARA CON TRISTEZA

A LOS MINEROS CAIDOS

Dijo que habrá de recordar a los mineros caídos con mucha tristeza pues convivió más con Polo y Damian, “Polito” era un chavo muy trabajador era como mi hijo, yo lo traje de carbonero desde chavito, yo decía a ese polito no hay quien lo haga rajar para trabajar pues era muy trabajador.

Y Damián era más calmado, más tranquilo, él no se metía con nadie, de vez en cuando relajeábamos, pero los dos muy queridos, inclusive a “Polito” lo escoltamos en la carroza hasta la salida del predio de la mina, mencionó, agregando que con nadie más lo hicieron, pues fue una petición que solicitaron a las autoridades.

OBSERVARON PEDRO Y DAVID

COMO EL AGUA SE LLEVO A 2

Al continuar con la narración, Pedro señala que Humberto Rodríguez le dijo a su hermano David Rdz., y también a Pedro Miguel hijo del suscrito, que se salieran “Salgánse, corran, corran” pues si él hubiese tenido la manera de salir lo hubiera hecho.

En ese momento Pedro Miguel le dijo a David, déjame ir a traer un mecate para aventárselo a Beto, sin embargo, ambos escucharon el tronido del agua registrándose la corriente más fuerte, llevándose primero a Pedrito en tanto al formarse un remolino Humberto seguía aferrado agarrado de un “Mono” poste o pilote, a los pocos segundos se lo llevó la corriente.

Ante esta situación Pedro Miguel se puso mal, triste, culpándose por la muerte de sus compañeros pues dijo que le tocaba a él trabajar con Polo y con Juan Carlos, sin embargo, Damián le dijo dame chanza de completar el premio sacando más toneladas de carbón, a lo cual Pedrito accedió pues era su primer día de labores y llevaba apenas recopilada 1 tonelada y media de carbón.

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