SALTILLO, COAH.- Hasta el pasado 28 de agosto, en el año se han registrado 210 suicidios en Coahuila, cifra dada a conocer por la Fiscalía General del Estado.
El mayor número de ellos se localiza en la Región Laguna, con 71 eventos, le sigue la Sureste, con 61 y posteriormente la Región Centro, con 29 personas que decidieron terminar con sus vidas.
Cabe señalar que en esta última, no se contabilizaron al cierre los tres suicidios ocurridos el pasado 27 de agosto en Monclova, cuando dos jóvenes y un adulto mayor decidieron suicidarse, hechos que consternaron a la población por registrarse en un sólo día; se trató de Samuel Haro de 17 años y con problemas de depresión, Samantha Guerrero Lumbreras de 21 años de edad, estudiante de la Universidad Autónoma de Coahuila que también luchaba contra la depresión y José Ramón Camacho Gámez, un hombre de 62 años de edad.
Un evento similar ocurrió en Saltillo el 24 de junio, cuando en ese mismo día, cuatro personas se suicidaron en diferentes circunstancias, al igual que el 9 de febrero, con tres muertes por propia decisión.
En casos recientes, en Saltillo, causó conmoción el suicidio de Óscar González, de 21 años de edad que se quitó la vida el 20 de agosto por un presunto acoso académico de parte de uno de sus profesores en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, por ello, sus compañeros tomaron las instalaciones del plantel para exigir la destitución del docente.
También en la capital del estado, la muerte de Valentina, una niña de 11 años de edad que acabó con su vida el 9 de junio tras haber sido víctima de violación por parte del director de su escuela primaria; fue su hermana mayor quien la encontró en las escaleras de su casa cuando se alistaban para ir a clases, eran alrededor de las 6 de la mañana; según la versión de las autoridades, un día antes la notaron triste, y aunque le preguntaron lo que pasada, ella no dijo nada y se negó a asistir a la escuela.
El presente año inició con el caso de un hombre de la Capital del Estado, que al pasar solo la celebración de año nuevo, decidió quitarse la vida.
De acuerdo a Ana Berenice De la Peña Aguilar, Directora de la Facultad de Psicología de la UA de C, el suicidio es un problema de salud mental y tiene una tasa 6 personas por cada 100 mil habitantes; sin embargo, en Coahuila, esta tasa es de 8.
“A nivel mundial, el suicidio tiene una tasa de 6 personas por cada 100 mil habitantes; en Coahuila de cada 100 mil personas 8 se suicidan y en Saltillo por cada 100 mil personas 10 acaban con su vida, lo que coloca a la capital del Estado con una tasa casi al doble a nivel nacional”, expresó.
En cifras generales, por cada 10 personas que intentan quitarse la vida, 9 son rescatadas a tiempo o no logran cumplir su propósito, mientras que los que finalmente lo consiguen, ya habían registrado entre 6 y 7 intentos anteriores.
“El suicidio es un problema de salud pública que tiene múltiples factores que llevan a las personas a tomar la decisión de poner a fin a su vida, entre los cuales están diversos aspectos sociales que se pueden conocer a través del registro histórico eficaz para identificar la convergencia de las distintas causas”, detalló De la Peña, aunque uno de los factores comunes es la depresión.
Por otra parte, en los últimos dos años las cifras anuales en Coahuila son casi similares, pues el 2020 cerró con 283 suicidios: la Región Sureste encabezó el reporte con 83 y en la Laguna ocurrieron 76; mientras que en el año 2021 hubo 281 suicidios y fue también la Sureste donde un mayor número de personas terminó con su vida, fueron 90 en total.
Las edades de los suicidas son desde niños y niñas hasta adultos mayores, la clase social es distinta, tanto como los motivos, pero la cifra de casos menores de edad se ha incrementado, así dio a conocer la Directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila, lo que debe mantener en alerta a los padres de familia.
Al respecto, Gabriela Linares, especialista en el tema de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila, explicó que ante un evento como el de un suicidio o conductas de depresión, principalmente en los menores, existe un antecedente que de dinámica familiar que está fallando.
“Lo que sientan los hijos emocionalmente o sus actitudes es meramente responsabilidad de los padres, si se sienten solos o no cuentan con una red de apoyo familiar en donde puedan refugiarse los menores, compete solamente a ellos; ahora no quieren regañarlos porque tienen miedo de que lleguen incluso a quitarse la vida, pero en el fondo ese temor refleja que están conscientes de que hay una carencia de atención hacia ellos”, añadió.
Por su parte, Berenice De la Peña expresó: “Lo mejor que se puede hacer es escuchar a las personas que manifiestan tristeza o frustración sin emitir juicios vacíos y no tratar de dar soluciones vacías diciendo que es algo por encima, sino realmente hacer un contacto con la persona para poder escucharla y conocer sus necesidades para que pida ayuda”.