Una central nuclear crítica de Ucrania volvió a quedarse sin energía externa, según informaron el sábado funcionarios internacionales del sector, lo que aumentó la preocupación por su funcionamiento en un momento en que la batalla energética entre Moscú y Occidente se intensificó en los últimos días en medio de la guerra en curso.
La central ucraniana de Zaporiyia, la mayor de Europa, vio cortada la última línea principal de energía externa que le quedaba, aunque una línea de reserva pudo seguir suministrando electricidad a la red, según informó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
“La central nuclear Zaporiyia volvió a perder la conexión con la última línea eléctrica externa principal que le quedaba, pero la planta continúa suministrando electricidad a la red a través de la línea de reserva, se le informó a la OIEA en el sitio.
Sólo uno de los seis reactores permaneció en funcionamiento en la central, dijo la agencia en un comunicado publicado en su página web.
Para garantizar la seguridad nuclear es esencial contar con un suministro eléctrico seguro fuera de la red y con sistemas de alimentación de reserva. Este requisito figura entre los siete pilares indispensables de la seguridad nuclear, indicó el director de la OEIA.
La central, controlada por Moscú desde que las tropas rusas invadieron Ucrania a finales de febrero, se ha convertido en un punto central del conflicto, en el que cada parte culpa a la otra de los bombardeos cercanos.
Mientras tanto, el enfrentamiento sobre las exportaciones rusas de gas y petróleo continuó esta semana, ya que Moscú prometió mantener cerrado su principal gasoducto a Alemania y los países del G7 anunciaron un tope de precios para las exportaciones rusas de petróleo.
La lucha energética es una de las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte del presidente Vladimir Putin, que duró seis meses, lo que subraya la profunda brecha que ha provocado entre Moscú y las naciones occidentales, y se produce mientras la región se prepara para los meses de frío que se avecinan.
“Rusia (está) preparando un golpe energético decisivo sobre todos los europeos para este invierno”, dijo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en su discurso nocturno del sábado, citando el continuo cierre del gasoducto Nord Stream 1.
Moscú ha apuntado a las sanciones occidentales y a los problemas técnicos para las interrupciones de energía, mientras que las naciones europeas han acusado a Rusia de armar los suministros como parte de su invasión militar.
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