En medio de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), especialistas y actores económicos han encendido las alertas: abandonar el enfoque trilateral podría abrir la puerta a riesgos económicos y estratégicos para México.
El T-MEC, que desde 2020 regula el comercio en América del Norte, no es solo un acuerdo comercial; es una red compleja de cadenas productivas que conecta industrias, inversiones y empleos en los tres países. Sin embargo, en el actual contexto político y económico, crece la tentación de transformar esta relación en acuerdos bilaterales, especialmente entre México y Estados Unidos.
¿Por qué importa la "trilateralidad"?
El enfoque trilateral implica que México, Estados Unidos y Canadá negocien como bloque. Esto no es un detalle menor: permite equilibrar fuerzas frente a la enorme influencia económica estadounidense.
Expertos advierten que si se rompe esta dinámica y se opta por acuerdos bilaterales:
- México perdería capacidad de negociación frente a Estados Unidos
- Canadá dejaría de ser un contrapeso estratégico
- Se debilitaría la integración regional
En otras palabras, negociar "de uno a uno" podría colocar a México en una posición más vulnerable.
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Impactos económicos potenciales
El riesgo no es solo político. La estructura actual del T-MEC sostiene cadenas de suministro altamente integradas, especialmente en sectores como el automotriz, donde un producto puede cruzar varias veces las fronteras antes de terminarse.
Romper el esquema trilateral podría provocar:
- Mayor incertidumbre para inversionistas
- Fragmentación de las cadenas productivas
- Incremento de costos y posibles aranceles
Esto ocurre en un momento clave, ya que la revisión del tratado definirá si se extiende o se modifica en los próximos años.
Además, cerca del 80% de las exportaciones mexicanas dependen del mercado estadounidense, lo que vuelve aún más delicado cualquier cambio en las reglas del juego.
El factor geopolítico
Más allá de lo económico, el T-MEC también es una herramienta estratégica frente a la competencia global, especialmente de Asia.
Un bloque norteamericano unido puede competir mejor en temas como tecnología, manufactura avanzada y energía. En contraste, una fragmentación debilitaría la posición regional frente a potencias emergentes.
Un momento decisivo
La revisión del T-MEC no es un trámite más: es una decisión que podría definir el rumbo económico de México por décadas.
Mientras algunos actores en Estados Unidos presionan por ajustes o incluso esquemas más bilaterales, en México crece la preocupación de que abandonar el enfoque trilateral signifique perder estabilidad, inversión y competitividad.