El pasado 21 de enero, Alfredo Carrillo, un hombre de 67 años, fue detenido en la alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, por plantar un árbol de limón. La detención, realizada por policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), se llevó a cabo con un despliegue de tres patrullas y al menos diez oficiales. Según el testimonio de Carrillo, la comandanta a cargo consultó por radio antes de proceder, y la respuesta fue clara: debía ser arrestado y esposado como si se tratara de un delincuente.
Carrillo forma parte de la organización Naturaleza Sostenible CDMX, dedicada a la reforestación urbana y la entrega gratuita de árboles. En múltiples ocasiones, ha trabajado en colaboración con autoridades para plantar en banquetas y otros espacios públicos. Sin embargo, esta vez, la justificación para su arresto fue una denuncia ciudadana que lo acusaba de daño a la banqueta.
Tras su detención, fue presentado ante el Juez de Control y posteriormente trasladado al Reclusorio Norte, donde permaneció más de 72 horas en condiciones de hacinamiento. Durante su estancia, se le proporcionó solo una comida y no pudo acceder a su medicamento para la hipertensión.
La alcaldía Benito Juárez, a través de un comunicado, defendió el proceder de los elementos de seguridad, argumentando que Carrillo y otro voluntario rompieron la banqueta sin autorización con mazos y cinceles. En contraste, el activista sostiene que su método consiste en hacer cortes precisos para crear jardineras sin afectar la estructura de las aceras.
El caso ha generado indignación en redes sociales, donde se cuestiona el uso de recursos públicos para arrestar a un ciudadano cuyo único propósito era sembrar un árbol. Ahora, Carrillo espera la resolución de un amparo que determinará si su detención fue justificada o un abuso de autoridad.