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Opinión

Dogma de fe

Marcos Durán Flores
Por Marcos Durán Flores - 25 diciembre, 2021 - 05:31 a.m.
Dogma de fe

Mentir es un ejercicio moralmente ambiguo. Si bien las mentiras dichas con propósitos egoístas son inaceptables, existen algunos grados de mentira generalmente aceptables. Una mentira piadosa para proteger a alguien de ser lastimado pudiera ser bueno; por ejemplo, un adulto consolando a un niño diciéndole que su mascota fallecida irá al cielo, es quizás mejor que decirle sobre su inminente reingreso al ciclo del carbono.

Así sucede con la mayoría de los cristianos, que no podrían imaginar celebrar la Navidad en cualquier otro día que no fuera un día como hoy 25 de diciembre, aunque no siempre fue así. De hecho, durante los tres primeros siglos de esta era, el nacimiento de Jesús no se celebraba.

En ese tiempo, las fiestas más significativas eran la Epifanía el 6 de enero, que conmemoró la llegada de los Reyes Magos después del nacimiento de Jesús, y la Pascua, que celebraba su resurrección. La primera mención oficial del 25 de diciembre como un día de fiesta en honor de su nacimiento, aparece en un calendario romano temprano del 336 del actual ciclo histórico.

¿Pero Jesús nació realmente el 25 de diciembre en primer lugar? Probablemente no. La Biblia no menciona la fecha exacta, y la historia de la Natividad contiene pistas contradictorias. Por ejemplo, la presencia de pastores y sus ovejas sugiere un nacimiento de primavera. Por eso es muy probable que cuando los funcionarios de la Iglesia establecieron el 25 de diciembre a finales del siglo 3, pretendieron que la fecha coincidiera con los festivales paganos celebrado la fecha como la Saturnalia o el cumpleaños de Saturno, el dios de la agricultura que también fue conocido como el "Sol Invicto".

En ese tiempo, los romanos reconocían su dependencia al curso anual del sol en los cielos, celebrando fiestas alrededor del solsticio de invierno en diciembre, cuando los días son más cortos. Antes de eso, no era aceptada la historieta esa de la matanza de niños, mucho menos la de los Reyes Magos o de Oriente, y que tampoco Jesús se había presentado a los 12 años ante los maestros en el templo para dejarlos maravillados por sus conocimientos. En ese tiempo, la tasa de analfabetismo era del 98 por ciento y

 Jesús no sabía leer ni escribir y su posición en la jerarquía social lo ubicaba en el peldaño más bajo, así que no disponía de la educación formal para debatir de teología con los escribas y los fariseos. Lea usted la historia egipcia de Isis y Osiris y el nacimiento de una virgen; la resurrección y hasta la presentación ante los notables del pueblo ya habían sido escritos miles de años antes.

De milagros ni hablar, la ciencia ha dicho mucho al respecto. Jesús no levantó a Lázaro de la muerte, de hecho, nadie regresa de la muerte y tampoco curó a los leprosos o a los ciegos y no hizo cosas tan mundanas como convertir el agua en vino y mucho menos resucitó.

De los otros ritos, costumbres y leyendas que hoy celebraremos destaca Santa Claus, que se basa en San Nicolás de Bari, obispo de Myra en Turquía, un hombre de gran bondad con los niños y cuya figura fue adoptada después por los países escandinavos.

El árbol de Navidad es una tradición alemana del siglo 16 que recogió la tradición cristiana de adornar las casas, y la estrella en la punta del árbol tiene origen filipino. El hábito de regalar en esta temporada fue adaptado de la historia de los Tres Reyes Magos. En resumen, la Navidad y su celebración, sabemos gracias a la evidencia disponible, fue una decisión de la burocracia cristiana que reemplazó los días de fiesta paganos por los días de la cristiandad.

Y esto no tiene nada de demoniaco porque, al final, la adopción y transformación de esas fiestas hizo más fácil aceptar el cristianismo como la religión oficial del Imperio romano.

Fue el transcurso de los años y los siglos, que todo cambió, y la celebración de la Navidad se extendió por todo el mundo occidental. ¿Entonces se trata de una gran impostura lo que celebraremos esta noche? Sí ¿Importa? Eso depende de usted porque, aunque Navidad es una celebración basada en mentiras, a lo que no escapamos es a que sea el motivo perfecto para reunirnos con la gente que queremos y estar en paz y aunque al final no lo lograremos, por lo menos lo habremos intentado. Feliz Navidad a todos.

@marcosduranf

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