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Opinión

Jesús sentido del tiempo

P. Noel Lozano
Por P. Noel Lozano - 28 noviembre, 2021 - 09:58 a.m.
Jesús sentido del tiempo

Jesús sentido del tiempo

Iniciamos un periodo muy hermoso, en el que disponemos nuestro corazón para escuchar el anuncio de la venida del Señor, y el interés de Dios de restaurar la humanidad, la familia, nuestra vida. La venida del Señor está presente en los textos de la Sagrada Escritura que meditaremos a lo largo de este periodo, nos exponen el sentido cristiano del tiempo y de la historia. Vienen días, nos dice el profeta Jeremías, en que haré brotar para David un Germen justo. Pablo exorta a la comunidad de Tesalónica a perseverar sin desviarse del camino cristiano, creciendo en el amor y santidad, viviendo preparados para la Venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos. Jesús, en el discurso escatológico que leemos este domingo, dice que los hombres verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria; una invitación para todos a estar vigilantes porque será el final de la esclavitud. Jesús, es el centro y sentido del tiempo, esta es la centralidad de la Navidad.

Es muy importante el sentido del tiempo. Para nosotros, los cristianos, no hay sentido del tiempo sino es en Jesús. Jesús es el centro de la historia y de los corazones. La historia tiene en Él su punto de partida y su punto de llegada, Jesús es el alfa y la omega. El tiempo y la historia culminan en Jesús, alcanzan en Jesús su plenitud absoluta y su sentido supremo. Sin Jesús el tiempo y la historia son sólo un puro accidente. Con Jesús, son un designio de Dios, una historia de salvación, un yunque en el cual forjar nuestra decisión en la libertad y responsabilidad. Para nosotros el tiempo no es una simple sucesión de segundos, minutos y horas; una cadena de días meses y años; una sucesión y una cadena sin rumbo fijo, a la deriva de fuerzas impersonales dominadoras que llevan al caos.

Para nosotros, el tiempo con sus siglos y milenios es una historia, dirigida y timoneada por Dios; para nosotros, el tiempo tiene un principio de unidad y armonía, de coherencia y cohesión, no en los imperios o en las ideologías, tan caducos como los mismos hombres, sino en Jesús, que es de ayer, de hoy y de siempre. Nuestra vida diaria con sus tópicos, su monotonía, sus mismas vulgaridades, forma parte de un proyecto divino, es una tesela dentro del gran mosaico de la historia de la salvación planeada por Dios. En el sentido del tiempo está incluido inseparablemente el sentido de mi tiempo. ¿No da esta realidad de nuestra fe un gran valor a la vida de cada uno de nosotros? 

El tiempo, este tiempo de salvación, es una oportunidad de crecer y abundar en el amor. San Juan de la Cruz concluía una de sus poesías: "Que sólo el amor es mi destino". La venida primera de Jesús en la Navidad es una venida de amor, y es igualmente venida de amor su retorno al final de los siglos. Entre el amor de Jesús que viene y que vendrá se intercala la vida humana que, como en una sinfonía, desarrollará el tema del amor con el que comienza y concluye la pieza musical.

Es un tiempo para crecer, donde resalta el aspecto dinámico del amor: crecer en el amor a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; en el amor a María y a los santos. Crecer en el amor a la propia familia, a los parientes, a los amigos, a los desconocidos, a los necesitados, a los enfermos, a los pecadores... ¿Cómo? Piensa a ver qué se te ocurre, que sin duda serán muchas cosas. Este periodo pone de relieve la generosidad en el amor, ese rasgo típico de la existencia cristiana. ¿Eres generoso en el amor o lo andas midiendo con el metro de tu egoísmo? Bienaventurados los generosos en el amor porque ellos tomarán parte en el cortejo al momento de la venida de Jesús. Dale sentido a este tiempo, sentido de crecimiento en tu vida, sentido de crecimiento en la generosidad, sentido de creciemiento en el amor.

Santa María Inmaculada, de la Dulce Espera, Ruega por nosotros.

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