The Anarchist Café, un establecimiento en Canadá que manejaba un modelo donde los clientes compraban los productos por la cantidad que estos decidan, tuvo que cerrar sus puertas, esto debido a que el negocio no genero dinero para seguir operando.
El dueño del lugar, que era un fuerte abdicador de las ideas anarquistas, culpo a los clientes "ricos" que pagaban muy poco, por lo que no pudo sostener su pelicular negocio que le negaba la entrada a miembros de la policía y del ejército.
Abierto de 9:00 a 17:00 horas, de miércoles a domingo, The Anarchist también incluyó una pequeña tienda donde los clientes podían comprar bolsos, calcomanías, carteles y camisetas.
El dueño era abierto a la idea de negarle el servicios a grupos muy específicos de la sociedad, por ejemplo, este le negaba rotundamente la entrada a las fuerzas del orden y al ejercito, pero tambien le prohibía la entrada a paramédicos, que según el peculiar dueño, este participaba en un "genocidio".
También este antes de servir a hombres blancos, que el dueño calificaba como "hombres blancos cisgénero", le hacía preguntas de "Decencia humana básica" antes de ordenar.
De manera sorprendente, el negocio que vendía cafés caros sin un precio establecido tuvo que cerrar sus puertas.