Londres — 25 de febrero de 2026. La figura de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, vuelve a ocupar titulares alrededor del mundo, no solo por su arresto reciente, sino por la posibilidad de enfrentar cargos penales vinculados al escándalo Jeffrey Epstein, uno de los casos de tráfico sexual más grandes y sensibles de las últimas décadas.
¿Qué está ocurriendo con el ex integrante de la realeza?
El viernes pasado, la policía británica arrestó a Mountbatten-Windsor —sin ponerle cargos todavía— bajo investigación por "mala conducta en el ejercicio de un cargo público", una figura legal que investigadores están explorando en relación con documentos publicados vinculados al caso de Jeffrey Epstein.
Se trata de acusaciones donde no solo se investiga su conducta como representante comercial del Reino Unido en la década de los 2000, sino también el rol que pudo tener al facilitar contactos o viajes a figuras clave de la red de Epstein, según afirmaciones de un abogado que representa a una supuesta víctima.
¿Cargos por tráfico sexual? Una posibilidad no descartada
Aunque aún no hay cargos formales por tráfico sexual, el abogado Perry Wander —quien representa a una víctima— ha señalado que Mountbatten-Windsor podría haber incurrido en delitos establecidos bajo la Ley de Esclavitud Moderna del Reino Unido (2015), que penaliza la facilitación de explotación sexual. La acusación incluye haber introducido a la víctima tanto a Epstein como a Ghislaine Maxwell, su principal cómplice.
Si bien estas afirmaciones aún deben ser probadas en un tribunal, su sola existencia amplía el espectro de investigación más allá de la acusación inicial de mala conducta pública.
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(y qué hacer en su lugar)
La investigación sigue activa
Las autoridades británicas han terminado recientemente los registros en varias propiedades asociadas con Andrew, incluyendo su antigua residencia en Royal Lodge y otra en la finca real de Sandringham. Las pesquisas, que se realizaron de forma independiente a Estados Unidos, se han acelerado tras la liberación de millones de páginas de documentos relacionados con Epstein por parte del Departamento de Justicia de EE. UU.
Por ahora, el ex príncipe ha sido liberado bajo investigación y no enfrenta cargos formales. Sin embargo, expertos legales indican que el mero hecho de que estos aspectos se estén examinando públicamente abre la puerta a posibles imputaciones más serias, incluido tráfico sexual si se comprueba la facilitación de contactos o traslados a menores o víctimas vulnerables.
Una monarquía bajo presión
Este episodio no solo afecta a Andrew, sino que ha reavivado fuertes debates sobre transparencia, responsabilidad y el papel de la familia real británica en el siglo XXI. Algunos diputados han aprobado la publicación de documentos confidenciales relacionados con el caso, argumentando que la transparencia es clave para restaurar la confianza pública.
Incluso, el impacto social ha trascendido lo judicial: una foto del arresto de Andrew fue colocada por activistas en el Museo del Louvre, como símbolo de crítica a la impunidad de las élites.
Reacciones y contexto internacional
Mientras persiste la investigación, diversas voces han llamado a que se respete el debido proceso, pero también a que no haya "lugares sagrados" cuando se trata de abusos y delitos graves. El propio rey Carlos III ha declarado que "la ley debe seguir su curso" y que su familia cooperará plenamente con las autoridades competentes.
A medida que se consolida la investigación, el mundo observa cómo una figura históricamente privilegiada podría verse enfrentada a las mismas consecuencias legales que cualquier otra persona, en un proceso que redefine la relación entre la élite y la justicia.