Carlos podría caminar

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“Mi único daño ha sido subirme al juego”, expresó el joven Carlos Joel Garza Marines, quien recientemente tuvo su catorceava operación para poder caminar normal luego de caer de un juego en Six Flags, la empresa se ha hecho cargo de algunos gastos médicos mientras que el Colegio México Montessori y otras instituciones le han negado continuar sus estudios.

Desde el 22 de febrero cuando cayó de la “Rueda India”, Carlos ha sido sometido a 14 operaciones en sus dos piernas, el daño más grave fue en la izquierda en la cual le pusieron un injerto de hueso de 15 centímetros y una placa que sobre sale de su piel. No podrá apoyar el pie de 90 a 120 días hasta que se soldé adecuadamente.
El pie derecho tiene un poco de líquido ya que la placa que le habían adherido empezó a supurar cuando no medía el peso que ponía al caminar debido a que no lo sentía. El equipo de cirujanos que lo está viendo tuvo que quitarla y poner otra placa de mejor calidad, buena parte de los gastos Six Flags lo ha pagado.

Antes de la operación, sus padres decidieron irse de viaje, el mismo doctor también tenía sus vacaciones, lo llevaron a Europa. Relató que fue una gran experiencia después de haber estado encerrado en hospitales y en su casa, no le importó que lo vieran en silla de ruedas ya que a él no le gustaba llamar la atención.
“Nosotros haremos hasta lo imposible para que mijo pueda caminar normal, sabemos y de antemano nos dicen, Carlos va a quedar con secuelas, no sabemos a qué grado, pero no es cierto que está paralítico. Nunca va a poder jugar futbol o correr, esas ya son limitaciones, como madre no lo puedo concebir”.

Teodora Marines habló con periódico La Voz y dijo que ya no se han acercado al colegio Guadalupe Victoria debido al gran daño moral que ha hecho la directora Teresa Bastida, quien lo pasó con calificación de siete y ya no lo volvieron a aceptar en las instalaciones.
La familia acudió al colegio México Montessori y los dos menores habían tomados los exámenes psicométricos así como entrevistas, era un hecho que ahí cursarían el primer y segundo grado de preparatoria, de un día para otro les dijeron que no había espacio –aunque solo hay nueve estudiantes- y argumentando que no tienen las instalaciones adecuadas para recibir a un estudiante con discapacidad.

Teodora está en comunicación con Fernando Martínez De la Fuente, quien pertenece al Consejo Técnico y les aseguró que hará hasta lo imposible para que lo dejen entrar al colegio siendo él discapacitado y entendiendo por lo que está pasando Carlos Joel.
“Mi único daño ha sido subirme al juego, si tengo que pedir perdón porque me subí, lo voy a pedir, pero no me digan que no tengo escuela”, es lo que ha comentado a su familia durante los últimos meses.
Afortunadamente, una familiar habló con la subdirectora del CBTis 36 quien aceptó a Carlos Joel y a su hermano Jorge para este ciclo escolar.