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Coahuila

Paramédico José Víctor Rodríguez relata la fallecimiento de Romina

El paramédico José Víctor Rodríguez, con nueve años de experiencia, vivió una situación desgarradora al atender a la pequeña Romina.

Por Azucena Tenorio - 13 julio, 2026 - 02:39 p.m.
Cada segundo cuenta en una emergencia y por eso la llevé en brazos hasta urgencias, comentó.
Cada segundo cuenta en una emergencia y por eso la llevé en brazos hasta urgencias, comentó.
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      FRONTERA, COAH.– Aún con la voz entrecortada, José Víctor Rodríguez Rodríguez, paramédico del Heroico Cuerpo de Bomberos de Frontera, recuerda cada segundo de la atención brindada a la pequeña Romina, la niña de dos años que perdió la vida tras un trágico accidente en el Ejido 8 de Enero.

      Con nueve años de experiencia como paramédico, reconoce que hay servicios que nunca se olvidan, especialmente cuando se trata de un menor de edad. "La atención se dio con todo el corazón porque era una niña. Cuando llegamos vimos que estaba muy grave; la subimos a la ambulancia y comenzamos de inmediato con la reanimación y las ventilaciones", relató.

      Durante el traslado hacia la Clínica 7 del IMSS, explicó que se solicitó el apoyo de la Policía Municipal para agilizar el paso de la ambulancia y reducir el tiempo de llegada al hospital. Sin embargo, pese a todos los esfuerzos realizados durante el trayecto y a la intervención del personal médico, la menor no logró sobrevivir.

      "Uno trata de dar todo lo que sabe para lograr el objetivo, que es salvar vidas. Yo soy papá y cuando ves a un niño en esas condiciones haces todo lo posible por ayudarlo", expresó.

      Una de las imágenes que más llamó la atención fue cuando el paramédico descendió de la ambulancia cargando a la pequeña en brazos para ingresarla lo más rápido posible al área de urgencias. Rodríguez explicó que esa decisión respondió únicamente a la necesidad de ahorrar segundos valiosos. "Era por la premura de que recibiera atención médica lo antes posible. Cada segundo cuenta en una emergencia y por eso la llevé en brazos hasta urgencias", comentó.

      Confesó que desde el momento en que vio a la menor comprendió la gravedad de las lesiones, aunque nunca perdió la esperanza de lograr estabilizarla. "Sí me dio tristeza porque la vi muy complicada, pero no imposible. Hicimos todo el procedimiento de reanimación y gracias al apoyo de las autoridades municipales llegamos muy rápido al hospital, pero lamentablemente el estado de gravedad era muy alto", señaló.

      El paramédico reconoció que el desenlace lo afectó profundamente, no solo como profesional de la salud, sino también como padre. "No se logró el objetivo y eso me dio mucha tristeza. Me hubiera gustado llevarla con vida al hospital", dijo conmovido.

      A pesar del dolor que deja una experiencia como ésta, afirmó que el personal de Bomberos Frontera continúa preparándose y capacitándose para brindar la mejor atención posible en cualquier emergencia. "Estamos capacitados para atender a niños y adultos y contamos con el equipo necesario. Siempre buscamos mejorar para ofrecer una mejor atención y salvar más vidas", aseguró.

      Finalmente, envió un mensaje de solidaridad a la familia de Romina y pidió a la ciudadanía extremar precauciones para evitar tragedias similares.

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