MONCLOVA., COAH.-Con 15 años dedicándose al arte de la confección de piñatas, la señora Teresa Ortiz Esparza comenzó en este negocio luego de la separación de su esposo, ya que al quedarse sola con sus cuatro hijos tuvo que salir adelante y ser fuerte para darles no solo amor, sino alimento, estudio y todo lo necesario para su sano desarrollo y esto se logró gracias a esta actividad que le ha dado grandes beneficios.
Preservando la tradición típica mexicana, Teresa Ortiz dijo que luego de separarse de su esposo y al quedar sola a cargo de sus hijos, tuvo que buscar una actividad que le permitiera cuidarlos y al mismo tiempo obtener recursos económicos para sacarlos adelante y fue que al ver unos periódicos en su casa decidió dedicarse a la confección de estos artículos que hoy en día se utilizan en cualquier temporada del año.
“Yo inicie en este negocio con mucha fe y amor, tenía que mantener a mis hijos y comencé con piñatas simples, luego con el tiempo uno le pone más empeño, te vas actualizando y hoy en día incluso realizas las piñatas con molde de fibra de vidrio para que las imágenes sean lo más reales posible, es todo un arte realizarlas porque se arman con las manos, pero se forman del corazón, la mente, las emociones y todo lo que implica la vida misma”.
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![El arte de vivir de la piñata El arte de vivir de la piñata]()
La señora Teresa Ortiz Esparza dijo que inició en este negocio hace más de 15 años, luego de que se divorció y quedó sola a cargo de sus cuatro hijos.
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Colores, estilos y muchos diseños son los que se pueden realizar con la imaginación de quien los confecciona y con los materiales como engrudo, cartón, papel de colores, alambre y
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Las piñata de picos imperan en esta fechas, ya que son tradiciones que prevalecen.
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Todo un arte es la fabricación de las piñatas, las cuales se hacen con el amor y el corazón de los artesanos que las fabrican.
❮❯Ortiz Esparza dijo que con el pasar de los años los materiales, texturas y estilos de estos artículos han ido cambiando, por eso es importante estar siempre a la vanguardia para quedarse en el gusto de los clientes y que la tradición no muera, esto le ha permitido ver como sus creaciones son utilizadas, exhibidas y disfrutadas no solo en Monclova y la región, sino incluso en Estados Unidos hasta donde los paisanos las lleva para disfrutar con sus familiares y mantener vivo una de las tracciones mexicanas más antiguas.
“La piñata te permite moldear con tus manos utilizando papel periódico, papel china, cintas de colores, cinta de pegar, Resistol, cartón, alambre y engrudo toda clase de diseños, sin embargo aún hay quien solicita el típico burrito de colores, la piñata de seis picos y el santa Claus que no pueden faltar en esta temporada navideña”.
Dijo que como artesana ha tenido que estar a la vanguardia en el gusto de la gente, ya que en estos tiempos son piñatas con diseños traídos de otros lugares la que predominan en los festejos, pues existen familias que llegan con formas y colores obtenidos de redes sociales con muñecos de moda, siendo conocidos o incluso de otros países, los cuales tiene que elaborar a mano para seguir en el gusto de las personas.
“Como artesana tenemos que actualizarnos, ahora para las piñatas se crean moldes de fibra de vidrio para que sean muy reales, sin embargo mucha gente prefiere lo tradicional, incluso nos han pedido piñatas fabricadas con jarrones y eso aún lo manejamos, también se realizan diseños para la debelación del sexo del bebé y piñatas para niños y adultos, las cuales están muy de moda en estos días.
Los precios de una piñata oscilan desde los 180 hasta los más de 600 pesos según el diseño, los materiales y el tamaño, toda vez que en su negocio han fabricado incluso piñatas de tres metros de altura, las cuales se han mantenido en exhibición en negocios, mientas que otra son quebradas en las festividades para niños.
Doña Teresa acepta que en ocasiones es difícil permanecer en el gusto de las personas, ya que durante la pandemia por el covid-19, la fabricación de estos artículos disminuyó considerablemente, ya que no se vendía ni el 40% de lo que se comercializa normalmente.
“Tuvimos que levantarnos luego de la pandemia, este negocio ya lo hicimos familiar y va de generación, ya que mi hijo también tiene su negocio de piñatas en el vecino municipio de Frontera, con los años la gente te va conociendo, vas haciendo “punto” y los clientes te recomiendan, lo cual ayuda en mucho a quienes por necesidad o por gusto decidimos emprender negocio propio”.
Muy feliz Doña Teresa asegura que aun con 15 años de trayectoria, disfruta de cada una de sus tradiciones, les pone amor, respeto y corazón a cada una de las piñatas que fabrica, pues sabe que una vez las realizó para sacar a sus hijos pequeños adelante y hoy es un negocio familiar que va en continuo crecimiento.
“Yo le pido a la gente que sigan adquiriendo sus piñatas, hay infinidad de estilos y colores, todas ellas llevan impreso nuestro corazón, ya que incluso nuestro estado de ánimo se muestra en cada uno de los diseños, la tradición siempre debe prevalecer, yo les digo a quienes pasan por un problema, que no se dejen vencer, que busquen como salir adelante y que nunca pierdan la fe, en mi caso la fabricación de piñatas me abrió un nuevo mundo, pude vivir con mis hijos y darles estudios a quienes quisieron, lo cual para mi es una bendición”.