En la colonia Primero de Mayo, en la región centro, carbonífera y norte del estado de Coahuila, se encuentra la única escuela para invidentes, un oasis educativo que lucha por mantenerse a flote a pesar de contar con una pequeña comunidad estudiantil. La supervisora de la zona escolar 201 de educación especial, Marcela Herrera, informó que actualmente la institución alberga a 11 alumnos de primaria y tres en formación laboral.
"La matrícula es reducida porque muchos de los adultos que asistían han fallecido o dejan de venir debido a la distancia desde sus comunidades rurales", explicó Herrera.
La escuela cuenta con dos niños de preescolar y nueve de primaria regular, quienes asisten a clases tres días a la semana en escuelas regulares y dos días en la escuela para invidentes. Durante su estancia, los estudiantes aprenden español, matemáticas, ciencias y lectoescritura a través de métodos especializados como el cubalin, la caja de matemáticas y regletas, herramientas esenciales para el aprendizaje del sistema braille.
Este año, la escuela ha intensificado sus esfuerzos para capacitar a los maestros de las primarias regulares que tienen niños invidentes en sus aulas. "Hemos realizado pláticas y sesiones de formación para que puedan dar seguimiento a la enseñanza de escritura y matemáticas utilizando las regletas, ya que muchos no cuentan con el sistema braille", señaló Herrera.
A pesar de los desafíos, la escuela para invidentes de la colonia Primero de Mayo sigue siendo un faro de esperanza, demostrando el compromiso con la educación inclusiva y el desarrollo de habilidades fundamentales para sus estudiantes.
La supervisora destacó que el objetivo principal es proporcionar una educación integral y de calidad, adaptada a las necesidades específicas de cada estudiante. "Estamos comprometidos en asegurar que estos niños y jóvenes reciban las herramientas necesarias para su desarrollo académico y personal, a pesar de las limitaciones geográficas y la falta de recursos", afirmó Herrera.