La llegada de la Semana Santa no representa, para muchas familias, una oportunidad de salir de viaje, sino un periodo para ajustar gastos y priorizar necesidades básicas ante una economía que consideran complicada.
Rosario Macías expresó que, aunque existe el deseo de vacacionar, la realidad económica los obliga a permanecer en casa. "En mi casa, aunque somos adultos mayores, nos la pasamos tranquilos, pero quién no desearía una salidita. Hay prioridades", comentó.
Recordó que en años anteriores sí realizaban viajes, incluso haciendo esfuerzos económicos mediante ahorros o tandas, sin embargo, actualmente la situación ha cambiado. "Ya anteriormente sí nos íbamos de viaje, ahorita la economía no es muy buena. Mi esposo, aunque recibe la pensión, no podemos malgastar. Nos gusta viajar, pero no hay dinero", señaló.
Por su parte, María Ontiveros coincidió en que las condiciones económicas actuales limitan las opciones recreativas, por lo que optarán por alternativas más accesibles. "Iremos a una alberca que es lo más cerca, actualmente la situación económica no es tan buena como para salir de vacaciones, no hay mucho dinero", indicó.
Explicó que, junto a su esposo y sus tres hijas, planean actividades sencillas durante los días santos, evitando gastos elevados. "Será algo tranquilo, sin gastar tanto. Sabemos que suben los precios en todo, pero nos moderaremos en gastos", agregó.
Ambos testimonios reflejan una realidad compartida por diversas familias de la región, donde el deseo de vacacionar se enfrenta a una economía ajustada, llevando a muchos a optar por opciones locales o permanecer en casa durante este periodo.