SABINAS, COAH.- Hace 57 años, el 31 de marzo de 1969, una explosión de gas metano —grisú, el "aliento de Satanás"— mató a 153 carboneros en las minas de Guadalupe, que abastecían a Hornos de México en el mineral de Barroterán. El historiador Ramiro Flores Morales recordó la fecha como la mayor tragedia por explosión en la región Carbonífera y destacó un dato duro: se rescataron todos los cuerpos, ninguno quedó bajo tierra.
Flores Morales ubicó la época: gobernaba Braulio Fernández Aguirre en Coahuila y en el municipio estaba el doctor Antonio Cárdenas Alvarado. Dijo que la cobertura de prensa, radio y televisión fue amplia y que el hecho marcó un antes y un después en la cuenca carbonífera por la dimensión del duelo.
El historiador trazó el antecedente de El Hondo, ocurrida un 31 pero de enero de 1902, con 141 carboneros fallecidos. Subrayó que ambas fechas llevaron solidaridad en la cuenca: vecinos apoyando a dolientes, gobierno aportando lo posible y un luto que se hizo colectivo en la región.
La evocación, a 57 años, funciona como recordatorio de seguridad y memoria. Para Flores Morales, rescatar los nombres y los datos evita olvido cómodo y pone en relieve el costo humano que tuvo la industria que moldeó barrios y familias en Múzquiz y Sabinas.
Al rememorar Barroterán, el relato no busca cifra vacía: 153 nombres, una tarde de marzo y una explosión que partió la historia local. La memoria repite lo esencial —fechas, rescates totales, solidaridad— para que el gas no gane a la prevención y el recuerdo ayude a las nuevas generaciones a entender de dónde viene la Carbonífera.