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La primera exiliada... rumbo a España Se llama Marsha

Por Agencia - 22 enero, 2017
La primera exiliada...   rumbo a España  Se llama Marsha

Se llama Marsha, es ‘gringa’ pura, tiene 69 años, fue periodista y ha trabajado para el cine, entre otros con el pro-Trump Clint Eastwood

“No quiero vivir en un país que tenga a Donald Trump como presidente”. Marsha Scarbrough no titubea. Está convencida. Hace tiempo que la decisión está tomada.

“La atmósfera aquí es triste y ya ha empezado a cambiar. Yo quiero ser feliz y en Estados Unidos no podría. Me voy a vivir a Madrid y no creo que vuelva”.

Detrás de sus motivos no hay antepasados ibéricos ni un marido que la esté esperando. Tampoco tiene hijos.

El discurso es el de una gringa de pura cepa, que dirían los mexicanos, nacida en Los Ángeles en 1947, de padre granjero oriundo de Iowa.

“Republicano de toda la vida”, aclara. Su única excusa es la necesidad de cambiar de aires y sacudirse de encima la presión de un tipo al que no soporta. Lo admite sin tapujos.

Se va como exiliada de Trump y su retórica incendiaria. Aunque no hay recuento oficial ni lo habrá nunca, es la primera que cumple con la amenaza de marcharse.

“Hablé ayer con una amiga y le conté lo que iba a hacer. Me dijo que puede que sea la primera, pero que no seré la última”.

Lo cuenta a las siete de la mañana del miércoles, de camino al aeropuerto de Los Ángeles: se dirige al consulado español en Houston, donde ha estado tramitando sus papeles. En poco más de un mes estará en Madrid.

“Conocí España el pasado abril y ya me empezó a seducir. Cuando vi que Trump ganaba las elecciones, supe que había tomado el camino correcto”. Scarbrough, que en breve cumplirá 70 años, viaja ligero.

“Madrid es una ciudad emocionante, sofisticada y se me hace un lugar fácil para conocer gente. Hice amigos en el poco tiempo que estuve. Y vi a gente pelearse por un taxi a las tres de la mañana.

Entonces me dije: “Esto es para mí””. Antes de decantarse por Madrid se dio una vuelta considerable. Estuvo en Sevilla, Cádiz, Barcelona y Salamanca, tanteando la atmósfera y la cultura de sus gentes.

“Me gusta que durante siglos convivieran en paz los musulmanes con los judíos y los cristianos. Creo que son un pueblo tolerante”.

Esta periodista convertida en asistente de dirección en Hollywood durante 20 años -trabajó con Blake Edwards o Clint Eastwood, entre otros-, dice además que lo que más le atrae de los españoles es su hedonismo, o en sus propias palabras, ese “joie de vivre” que tienen.

“Les gusta quedarse hasta tarde por la noche, hablar, beber vino. Vuestros políticos puede que estén casi tan locos como los nuestros, pero la gente sigue disfrutando de la vida. Aquí la gente está realmente deprimida”.