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Opinión

Hace 110 años

Óscar Rodríguez
Por Óscar Rodríguez - 17 abril, 2022 - 10:26 a.m.
Hace 110 años

Amables lectores, tengan ustedes un buen día.

La semana pasada se cumplieron ciento diez años del hundimiento (ocurrido durante su viaje inaugural) del “Titanic”. Este acontecimiento ha sido el tema de varias películas entre las que destaca la versión de 1997. Es uno de los naufragios de origen no militar con mayor número de decesos de la historia. 

El “RMS Titanic” (“RMS” son las siglas de “Royal Mail Ship”, es decir “Barco del Correo Real” y lo utilizan algunos buques de pasajeros británicos) era una nave que tenía una longitud (lo que en la terminología naval se llama “eslora”) un poco superior a los doscientos sesenta y nueve metros y un peso cercano a las cincuenta mil toneladas. Su fabricación fue encargada por la empresa “White Star  Line” a finales de 1908. La construcción inició en 1909 y tomó veintiséis meses. La nave fue botada en 1911. La cantidad de tripulantes con que contaba era de 885 y su capacidad para pasajeros era de 2,787.

Siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas, pero sin duda a veces sirven como interesantes puntos de referencia, así que aquí va una. En la actualidad hay un crucero llamado “Symphony of the seas”, el cual se terminó de construir en 2018, en Francia. Esta nave tiene una eslora de trescientos sesenta y un metros y un peso superior a las doscientas veintiocho mil toneladas. Su tripulación y su capacidad máxima de pasajeros son 2,200 y 6,680 respectivamente.

Pero es que en la actualidad, con la disponibilidad de los viajes en avión para cruzar el océano, la utilización de los barcos (me refiero a las naves de este tipo) son meramente recreativas más que comerciales, como lo eran en la época del “Titanic”.

En la primera década del siglo pasado, la oferta en transporte para cruzar el Atlántico (de donde se deriva la palabra “trasatlántico”) se limitaba a la navegación marítima. La aviación era una alternativa novedosa y bastante limitada tanto en capacidad como en alcance.

La empresa naviera Cunard Line había incorporado a su flota desde 1907 el par de naves gemelas llamadas “RMS Lusitania” y “RMS Mauretania”, que en su tiempo fueron los buques de pasajeros más grandes del mundo.

La empresa “White Star Line” mandó construir tres naves de la llamada “Clase Olympic” con características muy similares entre sí y superiores a las de la competencia: “RMS Olympic”, “RMS Titanic” y “HMHS Britannic” (en este caso, las siglas “HMHS” significan “His Majesty’s Hospital Ship”, es decir “Buque Hospital de Su Majestad”), esto es debido a que durante la Primera Guerra Mundial el gobierno británico requisó el buque. El “Britannic” terminó hundido cerca de Grecia en noviembre de 1916, pero las condiciones fueron muy diferentes a las del “Titanic”, de modo que solamente ocurrieron 30 fallecimientos.

Por cierto, hay una teoría relativa al nombre de esta última embarcación. Aparentemente, el plan original era llamarla “RMS Gigantic”, de manera que el trío formado por “Olympic”, “Titanic” y “Gigantic” completaría la denominación en honor a las razas de la mitología griega: los dioses olímpicos, los titanes y los gigantes.

Pero regresando al hundimiento del “Titanic”. Alrededor de este evento se han escrito docenas de historias secundarias… de todo tipo. Desde personas que afirman haber tenido presentimientos, hasta un caso bastante insólito: el de la enfermera Violet Jessop.

Violet Constance Jessop nació en Argentina en 1887. Era hija de inmigrantes irlandeses. Al morir su padre, la familia migró a Inglaterra en donde Violet comenzó a trabajar como camarera en la “Royal Mail Line”. En 1908 trabajó en el barco “Orinoco” de donde fue transferida al “Olympic”. En 1911, este barco tuvo una colisión con el buque de guerra “HMS Hawke”, pero sin consecuencias graves

En 1912, Violet formó parte de la tripulación del “Titanic” y tuvo la fortuna de sobrevivir al naufragio. Para mediados de 1914, Jessop formó parte de la tripulación del “Britannic”, esta vez como enfermera y le tocó estar presente en su hundimiento en 1916. También sobrevivió a este evento.

Otra historia sorprendente es la de Morgan Robertson, quien en 1898 publicó una novela corta titulada “Futilidad o el naufragio del Titán” la cual trata de un trasatlántico llamado “SS Titán” que se hunde en el Océano Atlántico al chocar con un iceberg durante su viaje inaugural. El barco descrito en la novela es asombrosamente parecido al “Titanic” de la vida real tanto en las dimensiones como en la capacidad de transporte.

El “Titanic” contaba con un equipo de telegrafía sin hilos que era el máximo avance en el terreno de las comunicaciones en su tiempo. En el momento del accidente, se emitió la señal internacional de auxilio “SOS” que a menudo y equivocadamente se señala como que significa “Save Our Souls” pero que en realidad es una secuencia de clave Morse para pedir auxilio ya que consiste de tres puntos y tres rayas intercalados. Esta fue una de las primeras veces en las que se utilizó este código. Como consecuencia de este hecho, la cotización de las acciones de la compañía de Guglielmo Marconi subieron notablemente.

Por cierto, Marconi era considerado el padre de la telegrafía sin hilos hasta que en la década de los 40’s, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó que la patente relativa a la Radio era propiedad de Nikola Tesla. Pero esto ya es otra historia.

Me quedan algunas otras cosas que quisiera comentarles, pero eso será la próxima vez.

Que tengan ustedes una excelente semana.

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