La semana que hoy arranca será un poco movida en el aspecto sindical, por un lado seguirá la guerra de papel sobre el tema de la legitimización del Contrato Colectivo de Trabajo, por un lado los napos queriendo alzar el documento como trofeo de guerra, sin importarles las condiciones de la empresa.
Por el otro lado los democráticos que se la ven negra por el aspecto del no pago de salario, hay el compromiso de que para hoy antes de las cuatro de la tarde se deposite cuando menos una semana, la que incluye el premio de asistencia, aunque hay quienes se aventuran y dicen que serán dos juntas.
Total que el tema es bastante pesado y aunque no lo crean y piensen que es mentira a estas alturas del partido hay quienes dicen que utilidades, válgame el señor pero es cierto, no es mentira, son personas sin consciencia, como que ven la manera de acomodarse y seguir golpeando al pesebre.
Y hoy como todos los lunes, el fiscalista Cesar Villarreal Ramos, comparte esta reflexión muy amena, es relativa a entender que los hijos un día partirán como los barcos a hacer su propia vida, por ello nos corresponde prepararlos para que si viaje sea con bendiciones y crecimiento, adelante con la lectura.
LOS HIJOS SON COMO LOS BUQUES.
Al mirar un buque en el puerto, imaginamos que está en su lugar más seguro, protegido por un fuerte amarre. Sin embargo, sabemos que está allí preparándose, abasteciéndose, y alistándose para zarpar, cumpliendo con el destino para el cual fue creado, yendo al encuentro de sus propias aventuras y riesgos.
Dejando su estela, y dependiendo de lo que la fuerza de la naturaleza le reserve, tendrá que desviar la ruta, trazar otros rumbos y buscar otros puertos. Pero retornará fortalecido por el conocimiento adquirido, enriquecido por las diferentes culturas recorridas y habrá mucha gente esperando feliz en el puerto para celebrar sus millas navegadas.
Así son los HIJOS, tienen sus PADRES como puerto seguro, hasta que se tornan independientes Por más seguridad, protección y manutención que puedan sentir junto a sus padres, los hijos nacieron para surcar los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propias aventuras.
Cierto es que llevan consigo los ejemplos adquiridos, los conocimientos obtenidos, pero lo más importante que llevan en el interior de cada uno, en el timón de su corazón, es la incansable búsqueda de la felicidad.
El lugar más seguro para el buque, es el puerto. Pero el buque no fue construido para permanecer allí. Los padres piensan que son el puerto seguro de sus hijos, pero no pueden olvidarse que deben prepararlos para navegar mar adentro y encontrar su propio lugar donde se sientan seguros, con la certeza de que deberán ser en otro tiempo, un puerto seguro para otros seres (nuestros nietos).
No podemos trazar la ruta de nuestros hijos, lo que sí podemos es ayudarlos a que lleven un buen equipaje lleno de valores como humildad, solidaridad, honestidad, disciplina, gratitud y generosidad. Podemos desear su felicidad, pero no ser felices por ellos. No podemos seguir su travesía, ni ellos descansar en nuestros logros.
Los hijos deben hacerse a la mar desde el puerto donde sus padres llegaron y como los buques, partir en busca de sus propias conquistas y aventuras. Con la preparación suficiente para navegar un largo viaje llamado vida, impartido por quienes tuvieron la certeza de que solo quien ama, educa…
¡Cuán difícil es soltar las amarras y dejar zarpar el buque...! Sin embargo, el regalo de amor más grande que puede dar un padre a sus hijos, es la autonomía. ¡Hijos, buen viento y buena mar.......y buena luna "Cuando el corazón es feliz... Abraza al mundo entero
BUENA LUNA.