El prietito en el arroz del debate organizado por el Instituto Electoral de Coahuila fueron los moderadores que contrataron para el evento, que más que llevar la rienda, parecían candidatos, pues siempre iniciaron sus intervenciones con ataques a los todos los candidatos.
Muy mal por el IEC de no haberles dejado clara su función, que en ese momento no era de periodistas, solo de moderadores.
Incluso a Sandra Romandía uno de los candidatos le reclamó haberle preguntado temas que no estaban incluidos.