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Opinión

Valores evangélicos

P. Noel Lozano
Por P. Noel Lozano - 20 febrero, 2022 - 09:52 a.m.
Valores evangélicos

Valores evangélicos 

Corre tinta sobre muchos temas, sobre muchas propuestas, sobre muchas ideas, sobre muchos cambios… pero no podmeos de perder de vista la importancia de cuidar y defender los valores evangélicos y humanos, sobre los que se ha construido y edificado en gran medida la cultura occidental. En estos tiempos constatamos que el mundo necesita de sentido. El mundo necesita de valores y sólo el encuentro con Jesús se los puede dar. Tenemos que sentirnos todos interpelados por Jesús para dar sentido a la vida de los hombres, para difundir en el mundo los valores evangélicos y humanos. Provoquemos en los hombres un nuevo encuentro con su fe, un encuentro que los renovará y ayudará a informar y formar su corazón, formarlo sobre lo que realmente vale la pena y le da sentido de trascendencia a su existencia.

Todos hemos de difundir los valores evangélicos. Jesús mismo nos ha dejado un mandato claro y preciso: “vayan al mundo entero y prediquen el Evangelio”. Y el Evangelio de Jesús, de cuyos valores nosotros somos herederos y depositarios, ha de ser predicado con decision, dice San Pablo: “Yo no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para la salvación del que cree”. No tenemos nada que temer pues, en este gran reto de evangelización y de compartir lo que hemos conocido. Jesús está con nosotros, es nuestra gran seguridad y garantía: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. La nueva evangelización requiere de nuevos métodos, nuevos lugares, nuevo ardor para predicar a Jesús. Tenemos delante de nosotros las redes sociales, los medios de comunicación social, en donde todavía hay mucho por hacer para aprovecharlos y transmitir el Evangelio. Aún se necesitan más personas que se aventuren en estos campos y que ensanchen los horizontes de la evangelización, con un corazón grande y decidido. No estamos para imponer ideas, sino para compartir un estilo de vida que nos lleva a la bienaventuranza espiritual.

La proclamación del Evangelio requiere de la generosidad de todos los bautizados. Todos por la vocación bautismal, estamos llamados a colaborar en esta gran empresa de la evangelización. El gran reto de este tiempo de pandemia es encontrar personas generosas que estén dispuestos a ponerse al servicio del Evangelio; generosas por lo que se refiere al tiempo que dedican, a los medios que aportan para ello y a la intensidad con que lo viven lo que proclaman. Los nuevos ministerios, de reciente creación por el Papa Francisco, catequético, lectorado y acolitado, están enfoncados a esta tarea de la evangelización activa y real.

Transmitir los valores evangélicos es una tarea apasionante que requiere de corazones entusiastas y comprometidos. La evangelización es una exigencia que es fruto de una experiencia interior de Jesús y de su amor. Por ello, vemos en la historia de la Iglesia, como los mejores evangelizadores son los santos. Las palabras no siempre son eficaces, pero el ejemplo arrastra. Hoy necesitamos ser verdaderos testigos de Jesús, cuyas palabras estén corroboradas por una vida evangélica. La Iglesia necesita de este tipo de apóstoles y evangelizadores. Sólo ellos podrán llevar a cabo este gran cambio que el mundo necesita, el cambio de una vida intrascendente y vacía, a vidas trascendentes y plenas. Así el Evangelio podrá llegar ahí a donde no ha llegado todavía, a aquellos sectores de la sociedad no cristianizados, poniendo al servicio de la evangelización el poder de la creatividad que, por otra parte, se manifiesta con tanta evidencia en la realización de otros proyectos humanos.

La madurez cristiana incluye necesariamente la el compromiso con Jesús. No sería maduro el cristiano que se contentara con ser bueno o piadoso. El tesoro del Evangelio es de un valor tan grande para los hombres que nos debe quemar el corazón el deseo de compartirlo con los demás. El Evangelio es luz y es sal. Su llama debe iluminar delante de todos los hombres para que todos den gloria al Padre que está en los cielos. Hoy, como ayer, como siempre, el mundo sigue necesitado del Evangelio del amor y de la gracia, del Evangelio de Jesús, de Jesús mismo, el Hijo de Dios hecho hombre: “No hay otro nombre en la tierra bajo el cual nos sea dado salvarnos”. 

Él es el tesoro más grande que tenemos, un tesoro que debemos comunicar al mundo, que debemos gritar, predicar, proclamar. Sí, la vida vale la pena, si la edificamos sobre Jesús, la única piedra angular: Jesús es el único que da valor, sentido y significado a la vida humana.

Santa María Inmaculada, de la Dulce Espera, Ruega por nosotros.

P NOEL LOZANO: Sacerdote de la Arquidiócesis de Monterrey. www.padrenoel.com; www.facebook.com/padrelozano; padrenoel@padrenoel.com.mx; @pnoellozano

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