En pleno 2026, una historia que parece sacada de una película de ciencia ficción se ha convertido en uno de los temas más comentados en redes sociales y plataformas digitales: una joven que afirma identificarse como un robot humanoide y que asegura que esta identidad surgió tras años de acoso escolar.
Vestida con un atuendo futurista y hablando con un ritmo que muchos describieron como "mecánico", la joven relató en un popular podcast cómo su percepción de sí misma cambió radicalmente después de vivir situaciones de rechazo y bullying por parte de sus compañeros.
La joven comparte su historia de acoso escolar y su transformación personal.
De nerd a "modo automático"
En su entrevista explicó que, al estar aislada socialmente —por ser "la nerd de la clase" y por su aspecto físico—, comenzó a sentirse cada vez más desconectada de las emociones humanas tradicionales:
"Me excluían... hacía los exámenes automáticamente... tuve que hacerme cada vez más robot para poder crecer en la vida."
Según sus propias palabras, el acoso fue tan profundo que terminó influyendo en su identidad personal, transformando esa experiencia de rechazo en una forma de "modo de supervivencia emocional". Algunos usuarios lo interpretan como una metáfora poderosa sobre cómo el bullying puede empujar a alguien a desconectarse emocionalmente, mientras que otros sostienen que su relato podría ser parte de una performance o personaje intencionadamente viral.
El relato ha generado un intenso debate en redes sociales sobre la identidad.
Tecnología en el cuerpo: ¿realidad o simbolismo?
La joven no se quedó en palabras: declaró que a los 18 años se implantó un chip en la médula espinal y que ahora forma parte de un sistema que combina inteligencia humana con algoritmos, incluyendo un asistente tipo ChatGPT integrado y una psicóloga digital con IA.
Aunque la veracidad de estos detalles sigue en debate, la historia recuerda otros casos de personas que han mezclado tecnología e identidad personal. Por ejemplo, la argentina Rocío Buffolo —también llamada "la chica robot"— se implantó un chip y afirmó que su percepción de sí misma cambió profundamente hacia una identidad robótica, combinando inteligencia artificial y emocional en su vida diaria.
La tecnología y el bullying se entrelazan en la vida de esta joven.
Debate en redes: ¿persona, metáfora o performance?
La repercusión no se hizo esperar. En los comentarios que circularon tras la entrevista se pueden leer reacciones polarizadas:
Algunos expresaron sinceramente empatía y preocupación por la historia personal detrás del relato.
Otros dudaron de su veracidad o interpretaron el relato como una puesta en escena diseñada para viralidad.
Sea cual sea la interpretación, este caso ha encendido una conversación más amplia sobre cómo el acoso escolar —incluido el digital, otro fenómeno en aumento en muchas escuelas— puede impactar la construcción de identidad y bienestar emocional de las personas.
¿Qué nos dice esta historia?
Más allá del sensacionalismo que atrae titulares, esta historia plantea preguntas profundas:
¿Puede el rechazo social modificar nuestra percepción de lo que significa "ser humano"?
¿Cómo influye el bullying en la construcción de identidad en una era donde la tecnología está cada vez más integrada a nuestras vidas?
¿Estamos ante un caso de identidad propia, una metáfora psicológica, o simplemente una estrategia viral?
Lo que es indudable es que, en un mundo donde la tecnología, la salud mental y las redes sociales convergen, las fronteras entre lo humano y lo tecnológico se vuelven cada vez más difusas —a veces por elección, y otras por dolor.