Alertan ineficiencia de plan anti diabetes

La estrategia nacional contra el sobrepeso, la obesidad y la diabetes anunciada en 2013 para enfrentar la epidemia llegó tarde y no funcionó, mientras que la declaratoria de emergencia epidemiológica se lanzó sin incluir medidas específicas, alertaron académicos.
Las acciones de la estrategia de 2013 tuvieron fallas desde su diseño y sólo una, el impuesto a las bebidas azucaradas, ha sido evaluada.
Desde hace 25 años, en reuniones formales de la Organización Panamericana de la Salud, se advirtió del riesgo que representaba la obesidad y la diabetes, sin embargo, no se tomaron las acciones que se requerían para revertirlas, lamentó Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición.
“En 1992 hubo una conferencia internacional en el País, donde se advirtió lo que estaba sucediendo; la permisividad que se estaba teniendo en la venta de productos potencialmente obesigénicos y diabetogénicos.
“Es algo que no nos tomó de sorpresa, pero se prefirió proteger a la industria de alimentos con alto contenido energético”, manifestó.
Criticó que la declaración de emergencia emitida por el Comité Nacional de Seguridad en Salud en noviembre pasado no haya venido acompañada de las medidas que se tomarán para resolver el problema.
“Una emergencia epidemiológica se decreta para tomar medidas extraordinarias. Si no es así no se decreta, se hacen las rutinas protocolarias normales. Cuando se decreta una emergencia epidemiológica es porque la situación ya rebasó y no son suficientes esas medidas”, consideró.
Ávila detalló que las medidas de emergencia para controlar la diabetes deben incluir estrategias claras para el control del sobrepeso y la obesidad infantil.
Fuentes de la Secretaría de Salud indicaron que en un par de semanas se darán a conocer las estrategias que acompañarán la declaratoria de emergencia emitida el 1 de noviembre.
Juan Rivera Dommarco, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, explicó que la estrategia dirigida a proteger la nutrición de los niños en las escuelas -que planteó retirar la comida chatarra de las aulas- no contempló la rendición de cuentas ni definió a los responsables de aplicar posibles sanciones.
Precisó que el plan de 2013 contempló cinco acciones específicas y la única que ha sido evaluada es la del impuesto a bebidas azucaradas, la cual está funcionado, pues el consumo de ese producto se redujo en 6 por ciento.
El experto estimó, sin embargo, que el impuesto es muy bajo, de apenas un 10 por ciento, y no se ajustó a la inflación, por lo que va perdiendo efectividad.
“Sería más conveniente tener un impuesto más grande, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone que sea de 20 por ciento; dos pesos por litro y eso debería ser”, consideró Dommarco.