¡Es Trump!

Supera los 270 votos electorales, necesarios para ser declarado presidente electo de los Estados Unidos

El 16 de junio de 2015, unos minutos después de iniciar el discurso en el que anunció su campaña por la presidencia, Donald Trump cimbró su campaña, al tachar a los mexicanos de violadores y delincuentes.
A partir de ese momento, rompió con todas las reglas de la política moderna estadounidense para alzarse con la nominación presidencial republicana y, posteriormente, con la presidencia.
En una sorpresiva noche, el candidato republicano arrebató la victoria a la candidata demócrata, Hillary Clinton.
Contra todo pronóstico, el magnate alcanzó 276 votos electorales, tras conseguir la victoria en estados clave.
El reconocido sitio de predicciones electorales, 538, otorgaba la victoria a Hillary Clinton en Florida, Wisconsin, Michigan, New Hampshire, Pennsylvania y Carolina del Norte. Sin embargo, el magnate consiguió la victoria en estas entidades.
El sitio político RealClearPolitics le daba la victoria a Clinton en Michigan con 3.4 puntos; en Pennsylvania, con 1.9 por ciento, y en Wisconsin, con 6.5 por ciento.
“Me aprovecho de las fantasías de la gente”, reconoció Trump en un libro sobre su persona.
Los analistas ofrecen todo tipo de teorías sobre su éxito: que es un pendenciero, un campeón, un inseguro, un rebelde, un narcisista, un optimista, un calculador, una bala perdida, un mentiroso patológico o un visionario.
Su campaña en busca de la Casa Blanca fue guiada por los mismos instintos que lo acompañaron a lo largo de toda una vida de audaz promoción de su figura, ambición y negocios osados.
Uno de cinco hijos de una familia acomodada del condado neoyorquino de Queens, Donald era el descarado de la familia.
“Teníamos que calmarlo’’, decía su padre Fred, según cuenta Trump.
Siguió los pasos de su padre y se dedicó a las bienes raíces, pero no se contentó con Queens, como Fred, sino que se lanzó a la conquista de Manhattan y se hizo rico antes de cumplir 40 años.
A lo largo de los buenos y los malos tiempos y en más de una década de presentaciones del reality “The Apprentice’’, siguió haciendo negocios y los ingresos continuaron aumentando, lo mismo que las deudas y la publicidad.