"Dime que todo es mentira": el dolor de una madre al despedir a Abel
Lidia Peña se despidió de su hijo Abel, de 21 años, en el panteón municipal, rodeada de familiares y amigos que exigen justicia por su homicidio.

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FRONTERA, COAH.- "Ya me hiciste esperarte mucho, mi amor, dime que todo es mentira". El grito de Lidia Peña, una madre que se resiste a aceptar la muerte de su único hijo, rompió el silencio durante la despedida de Abel Bernardo Castillo Peña, el joven de 21 años cuyo homicidio dejó de luto a su familia y a la comunidad del ejido La Cruz, en Frontera.
Frente al féretro, Lidia buscaba entre lágrimas una respuesta imposible, mientras despedía al hijo que esperaba volver a ver con vida. A su lado, Fidel Castillo enfrentaba también la pérdida de Abel, el joven al que ambos vieron crecer con la ilusión de que construyera su propio futuro.
La despedida de Abel Bernardo Castillo Peñá
A las 11:00 de la mañana, familiares, amigos, compañeros de estudios y vecinos acompañaron el cortejo fúnebre hasta el panteón municipal de San Buenaventura, donde el joven fue sepultado entre muestras de cariño, llanto y música.
Abel permaneció en velación desde la tarde-noche del jueves en la Funeraria de los Pensionados, en ese mismo municipio. Durante la despedida, recibió la visita de sus compañeros de carrera del Instituto Universitario del Norte (INSUNTE), quienes acudieron para acompañar a sus seres queridos y darle el último adiós.
También llegaron vecinos del ejido La Cruz, quienes viajaron en un camión municipal detrás de la carroza fúnebre para acompañar el último recorrido de quien formaba parte de su comunidad.
En el panteón, un grupo musical interpretó canciones mientras los familiares permanecían alrededor del féretro. Las melodías acompañaron una despedida marcada por el dolor, visible en los rostros y el llanto de quienes todavía intentaban asimilar la ausencia del joven.
Debido al avanzado estado de descomposición en que fue localizado el cuerpo, el féretro se encontraba asegurado con plástico, una circunstancia que hizo aún más difícil el momento para sus seres queridos.
Recuerdos y legado de un joven con sueños
La muerte de Abel no solo dejó desolados a sus padres, Fidel Castillo y Lidia Peña, quienes perdieron a su único hijo, sino también a vecinos y conocidos del ejido La Cruz, donde era recordado como un joven estudioso, trabajador y con aspiraciones de salir adelante.
Quienes lo conocieron hablaban bien de él. Destacaban su esfuerzo por pagar su propia carrera y combinar sus estudios con el trabajo, decidido a abrirse camino por cuenta propia. Además, estaba entusiasmado con los proyectos que esperaba concretar y con el futuro que todavía tenía por delante.
Sin embargo, sus planes quedaron truncados después de que salió de casa el lunes 5 de octubre y fue localizado sin vida dos días después en un terreno de San Buenaventura.
Por el homicidio fue detenido un hombre señalado como presunto responsable, quien, de acuerdo con la información disponible, permanecía a la espera de su primera audiencia.
Para su familia, la tragedia dejó una herida que ninguna despedida podrá cerrar. Para sus amigos y vecinos, queda el recuerdo de un joven que trabajaba para pagarse sus estudios y que tenía sueños por cumplir.
A Abel lo despidieron entre canciones, lágrimas y abrazos, pero fue la voz de su madre la que resumió el dolor de toda una familia: "Ya me hiciste esperarte mucho, mi amor, dime que todo es mentira".
En el ejido La Cruz, su ausencia deja a una comunidad de luto y a dos padres que deberán aprender a vivir con el vacío de haber perdido a su único hijo, mientras mantienen su exigencia de justicia por su muerte.




