Rosa Neris clama por sus familiares desaparecidos en emotiva misa
Jesús Lamas relata la desaparición de su hija Irma Yariveth Lamas y su incansable búsqueda durante 18 años.

Resumen
¿Por qué esto es relevante?
¿Preguntas y respuestas?
La voz de Rosa Neris rompió el silencio durante la misa celebrada en la parroquia del Verbo Encarnado. A sus años, y después de 16 años de incertidumbre, la mujer originaria de Culiacán, Sinaloa, volvió a gritar por los familiares que sigue buscando.
Rosa llegó a Coahuila junto con integrantes de colectivos de personas desaparecidas. Forma parte de FUNDEM y busca a su cuñado, Daniel Zavala Martínez, y a los hermanos de éste, Rafael Zavala Contreras y Rafael Zavala Martínez. Los tres desaparecieron el 23 de abril de 2010.

Durante la ceremonia religiosa, Rosa no pudo contener la fuerza de una búsqueda que ha marcado su vida. A todo pulmón lanzó las consignas y animó a las demás familias a hacer lo mismo. "¿Que por qué los buscamos? ¡Porque los amamos!", gritó.
Para ella, cada palabra tiene un propósito: que sus voces lleguen hasta el lugar donde se encuentren sus seres queridos. "Si ellos están en alguna fosa clandestina, que nos den permiso de encontrarlos", expresó.
¿Qué declaró Jesús Lamas sobre la desaparición de su hija?
A unos kilómetros de distancia de donde comenzó su propia historia, otra familia carga con una ausencia que tampoco ha podido cerrar. Jesús Lamas, originario de Torreón, busca desde hace 18 años a su hija, Irma Yariveth Lamas. Irma tenía 17 años cuando desapareció. Jesús recuerda que una amiga la invitó a una discoteca en Saltillo, donde se presentaría Caifanes, grupo del que su hija era admiradora.
Después de aquella noche, no volvieron a saber de ella. "Estábamos comiendo, nos fuimos a acostar, luego yo me fui a trabajar y de rato me dice mi esposa que Irma no estaba ni su ropa", relató.
Jesús regresó de su trabajo y comenzó a buscar respuestas. Se comunicó con taxis y confirmó que Irma había utilizado uno. El chofer acudió a su casa y les indicó el lugar donde había dejado a la joven. Según el relato de Jesús, Irma estaba acompañada de una jovencita, sobrina de un diputado. Desde entonces, no volvieron a tener noticias de ella.
La búsqueda los ha llevado por Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Estado de México y otros lugares, siguiendo cualquier pista que pueda acercarlos a su hija. Han pasado 18 años, pero para Jesús el tiempo no ha significado renunciar. "Por mí no hay problema, que regrese, no por mí, por su madre", dijo entre lágrimas, imaginando qué le diría a Irma si pudiera escucharlo.
La desaparición también ha dejado huellas profundas en su familia. Jesús señaló que, desde que Irma desapareció, su esposa se la pasa enferma y él ha tenido que mantenerse fuerte para evitar que ella se derrumbe todavía más. Por eso continúa. La búsqueda de Irma no tiene fecha de vencimiento. Tampoco la de Daniel, Rafael y Rafael.

¿Cómo se organizan las familias en la búsqueda de desaparecidos?
Rosa y Jesús llegaron a Frontera junto con otras familias que recorren Coahuila en busca de personas desaparecidas. Algunos llevan 16 años esperando; otros, 18. Todos comparten la misma esperanza: encontrar. Vivos o muertos, quieren saber dónde están sus seres queridos. Quieren respuestas. Quieren terminar con una ausencia que, después de tantos años, sigue presente todos los días. Y mientras esas respuestas no llegan, sus voces permanecen. "Porque vivos se los llevaron... ¡vivos los queremos!"




