Ante la acusación del Gobierno de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el mandatario de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, advirtió que se trata de un asunto grave que debe atenderse con responsabilidad institucional y, en su caso, con consecuencias.
"Es un tema muy delicado, ya hay una denuncia formal de una corte de Estados Unidos, por lo que se tiene que responder porque está de por medio la seguridad".
El gobernador mencionó que los señalamientos trascienden rumores previos y colocan el caso en un escenario judicial, por lo que se deben de esclarecer los hechos con base en pruebas.
Aunque evitó pronunciarse sobre el fondo de la acusación al mencionar que desconoce los hechos de fondo, dijo que, bajo la nueva estrategia nacional, cualquier señalamiento con sustento debe derivar en acciones legales.
Jiménez aprovechó para cuestionar la política federal de seguridad anterior, al afirmar que la estrategia de "abrazos no balazos" fue fallida y que favoreció al crimen organizado, lo que dejó consecuencias en distintas regiones del país.
En contraste, defendió el modelo de Coahuila, donde aseguró hay coordinación entre corporaciones, inversión en infraestructura y una política de "cero tolerancia" frente a la delincuencia.
"Cuando hay pactos indebidos con criminales, quienes pierden son las familias, aquí hay voluntad total de enfrentar el problema".
De cara al proceso electoral en la entidad, el mandatario advirtió que los partidos deben asumir su responsabilidad en la selección de candidatos, evitando perfiles con antecedentes penales o vínculos ilícitos.
"Desde ahí está el filtro, no se puede postular a personas con procesos abiertos o ligas con la delincuencia, porque después los resultados son desastrosos".
Jiménez insistió en que Coahuila mantiene condiciones de seguridad distintas a las de otras entidades, al ser un gobierno que privilegian resultados y trabajar de frente en contra de la delincuencia.