El complejo de alrededor de 88 Casas del Bienestar, entregado en febrero por la presidenta Claudia Sheinbaum en la colonia Colinas de Santiago, quedó al descubierto tras una sola lluvia intensa: drenajes colapsados, aguas negras dentro de los hogares y techos que no resistieron ni 40 minutos de tormenta.
Lo que prometía ser un espacio digno para las familias terminó convertido en un entorno vulnerable. Dentro de las viviendas, los habitantes enfrentaron lo mismo que afuera: goteras constantes, paredes húmedas y un ambiente insalubre que deja en evidencia posibles fallas tanto en la construcción como en el terreno.
"No por nada se llama Las Lanchas", ironizan vecinos, al señalar que toda el agua se concentra en la calle y que, con lluvias más fuertes, no sería extraño necesitar una lancha para poder desplazarse.
Cruz Alejandro Carillo Mata, quien tiene apenas 15 días de haber adquirido su vivienda, ya resiente las deficiencias. El agua ingresó a su casa y, según relató, en la planta alta se escuchan trabajos de reparación debido a que las filtraciones fueron aún más severas en ese nivel.
"¿Con qué seguridad me vengo a vivir a Colinas, si cuesta reunir puntos para una casa y luego la infraestructura es de mala calidad?", cuestionó, al señalar también que el olor de las aguas negras invade la zona e incluso ha arrastrado animales muertos.
A la problemática estructural se suma la inseguridad. El propio afectado denunció que ya han robado en dos ocasiones, lo que lo obligó a levantar por su cuenta la barda trasera de su vivienda, ya que el proyecto original solo contempla una protección parcial, facilitando el acceso a vándalos.
Los robos constantes comienzan a afectar a familias que apenas se estaban instalando, dejando en evidencia otra de las problemáticas que enfrenta el sector.
Este viernes, trabajadores acudieron al lugar para realizar reparaciones superficiales, "mejoralitos" en techos y paredes que poco resuelven frente a un problema estructural más profundo.
Lo que nació como un proyecto social hoy navega entre filtraciones, inseguridad y abandono, mientras sus habitantes siguen esperando algo básico: un hogar digno.
